Santos en Pareja, en Familia y en Comunidad (1ª. Parte)

 

Santos en Pareja, en Familia y en Comunidad (1ª. Parte)

GAUDETE ET EXSULTATE – ALEGRAOS Y REGOCIJAOS (Mt 5,12): “Sobre la llamada a la santidad en el mundo actual” del Papa Francisco.

Hay un hecho eclesial de gran importancia para todos, que no quisiera pasar desapercibido para la Pastoral Familiar y la Comunidad Matrimonial Alegría: es el gran regalo la tercera Exhortación Apostólica del Papa Francisco, presentada el pasado 9 de abril, denominada Gaudete et Exsultate, y que lleva como subtítulo: “Sobre el llamado a la santidad en el mundo actual”. 

La exhortación no pretende ser un tratado sobre la santidad. Su humilde objetivo en los cinco capítulos y sus 42 páginas en su versión en español, es “hacer resonar una vez más el llamado a la santidad en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades”.

El Papa Francisco inicia con una fuerte invitación: “Dios nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada”. (n.1).

Lo primero que se nos ocurre al pensar en tema de la santidad es referirnos solo a las personas ya beatificadas o canonizadas. El Papa aclara que “el Espíritu Santo derrama santidad por todas partes”. El modo de actuar de Dios en la historia de la salvación es salvar a todo un pueblo.  “nadie se salva solo, como individuo asilado, sino que Dios nos atrae tomando en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que se establecen en la comunidad humana: Dios quiso entrar en una dinámica popular, en la dinámica de un pueblo” (n. 6).

Al Papa le gusta ver la santidad hecha realidad en el pueblo de Dios paciente y los expresa bellamente:  “a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan por llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo” (n. 7).  Se refiere a la santidad “de la puerta de al lado”, de aquellos que viven cerca de nosotros y son reflejo de la presencia de Dios y los ubica como: “la clase media de la santidad”.

De una manera equivocada hemos creído que la santidad es solo para sacerdotes, obispos, religiosas o religiosos porque tienen tanto tiempo para la oración. El Papa nos da una clave de santidad:  “Todos estamos llamado a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra.. ¿Estás casado?  Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia en tu trabajo al servicio de los hermanos.  ¿Eres padre, abuela o abuelo?  Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales. (n.14).

El origen de la santidad es la gracia del sacramento del Bautismo con el cual hemos iniciado un camino de santidad que nos lleva a que “todo este abierto a Dios y para ello opta por él, elige a Dios una y otra vez.  No te desalientes porque tienes la fuerza del Espíritu Santo para que sea posible, y la santidad, en el fondo, es el fruto del Espíritu Santo en tu vida (cf. Ga 5,22-23)”.  Puede venir la tentación de enredarnos con nuestra debilidad humana.  ¿Qué hacer?  El Papa nos da la sugerencia de levantar los ojos al Crucificado y decirle: “Señor, soy un pobrecillo, pero tú puedes realizar el milagro de hacerme un poco mejor”.  Nos recuerda que en la Iglesia, santa y compuesta de pecadores, encontramos todo lo que necesitamos para crecer en la santidad: “dones con la Palabra, los sacramentos, los santuarios, la vida de las comunidades, el testimonio de su santos, y una múltiple belleza que procede del amor de Señor, como ‘novia que se adorna con sus joyas’. (Is 61, 10). 

EL Papa Francisco nos propone una santidad vivida en pequeños gestos (n. 16):  

-Una señora va al mercado a hacer compras, encuentra una vecina y comienza a hablar, y vienen las críticas. Pero esta mujer dice en su interior: “No, no hablaré mal de nadie”. Este es un paso en la santidad.  

-Luego, en su casa, su hijo le pide conversar acerca de sus fantasías, y aunque esté cansada se sienta su lado y escucha con paciencia y afecto. Esta es una ofrenda que santifica.

-Luego, vive un momento de angustia, pero recuerda el amor de la Virgen María, toma el rosario y reza con fe.  Este es otro camino de santidad.

-Luego va por la calle, encuentra a un pobre y se detiene a conversar con él con cariño. Ese es otro paso.     

  Existen desafíos mayores en la vida de las personas que nos exigen nuevas conversiones de vida, pero también a veces lo que necesitamos es una inspiración para hacer de manera más perfecta lo que ya hacemos.  Nos propone en testimonio del Cardenal Francisco Javier Nguyén van Thuan que estuvo en la cárcel en un país comunista por más de 10 años.  En lugar de desgastarse pensado cuándo lo liberarían, su opción fue. “Aprovecho las ocasiones que se presentan cada día para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria” (n.17).

La conclusión de esta primera parte es ir construyendo esa figura de la santidad que Dios quiere no como seres autosuficientes sino “como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”. (1 Pe 4,10).  Nos propone una declaración de los obispos de Nueva Zelanda que afirman que es posible amar con el amor incondicional del Señor, porque el Resucitado comparte su vida poderosa con nuestras frágiles vidas:

“Su amor no tiene límites y una vez dado nunca se echó atrás.  Fue incondicional y permaneció fiel.  Amar así no es fácil porque muchas veces somos tan débiles. Pero precisamente para tratar de amar como Cristo nos amó, Cristo comparte su propia vida resucitada con nosotros.  De esta manera, nuestras vidas demuestran su poder en acción, incluso en medio de la debilidad humana” (n. 18).   

Qué bueno sería que pudiéramos leer y discernir en nuestras familias y pequeñas comunidades estas claves de un camino de santidad en el mundo actual. En este itinerario hacia el próximo Pentecostés, pidamos que el Espíritu Santo infunda en nosotros ese intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y animémonos unos a otros en este intento. “Así compartiremos una felicidad que el mundo no nos podrá quitar” (GE n. 177).

Los confío a todos ustedes a los corazones amantes de Jesús y de María.

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar Minuto de Dios
rtellezv@hotmail.com

Convocatoria a la Tercera Gran “Fiesta del Perdón y de la Reconciliación” “El Amor todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.” (1ª Cor 13, 7)

El próximo VIERNES 14 de NOVIEMBRE, desde las 6.30 a las 10 PM, estaremos celebrando, en el Teatro del Minuto de Dios, la  TERCERA GRAN FIESTA DEL PERDON Y DE LA RECONCILIACIÓN de todas las parejas que han hecho sus Encuentros de Renovación Matrimonial, los Encuentros de Renovación Para Novios en el Minuto de Dios y de todas las personas, las parejas y las familias que quieren profundizar en  procesos de perdón, de reconciliación y sanación de las heridas, y así renovar sus vidas, sus relaciones, superar los conflictos y reemprender con nuevas fuerzas su cotidianidad conyugal y familiar.

Nos ubicamos en el contexto de BUSQUEDA DE LA PAZ que estamos viviendo en Colombia, y que anhelamos todos con la ayuda de Dios, para  que nuestro hermoso país entre en una nueva  época de bendición: la del post-conflicto;  y la mejor manera, de iniciar es con nuestras propias familias, como bien lo afirmaba el Papa Francisco en el mensaje para el día mundial de la paz 2014:

“LA FAMILIA es la fuente de toda fraternidad, y por eso es también el fundamento y el camino primordial para la paz, pues, por vocación, debería contagiar al mundo con su amor”.

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Santos en Pareja, en Familia y en Comunidad (2ª. Parte)

Santos en Pareja, en Familia y en Comunidad (2ª. Parte)

Lectura en clave de pareja y familia de la Exhortación Apostólica GAUDETE ET EXSULTATE – ALEGRAOS Y REGOCIJAOS (Mt 5,12): “Sobre la llamada a la santidad en el mundo actual” del Papa Francisco.

TU MISIÓN ES CRISTO

En el N. 19 el Papa Francisco hace una afirmación con grandes implicaciones para todas las parejas y la familias: Para un cristiano la propia misión que desarrolla en la tierra es un camino de santidad, y nos propone una base bíblica: “esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación” (1 Ts 4,3). Cada persona y cada santo es una misión, es decir, un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado, de la historia, un aspecto del Evangelio.

La santidad tiene su sentido pleno en Cristo y se entiende desde él:

“En el fondo la santidad es vivir en unión con él los misterios de su vida. Consiste en asociarse a la muerte y a la resurrección del Señor de una manera única y personal, en morir y resucitar constantemente con él. Pero también puede implicar reproducir en la propia existencia distintos aspectos de la vida terrena de Jesús: su vida oculta, su vida comunitaria, su cercanía a los últimos, su pobreza y otras manifestaciones de su entrega por amor”. (n.20).

Luego nos recuerda los numerales 516 al 518 de Catecismo de la Iglesia Católica donde se afirma que todo en la vida de Cristo es un misterio de Revelación del Padre, de Redención, de Recapitulación. “Todo lo que Cristo vivió hace que podamos vivirlo en él y que él lo viva en nosotros”. En ese sentido podríamos pensar en el camino que cada uno está haciendo en su familia desde su ser esposo-a, padre-Madre, hijo-a, hermano-a: ¿Estamos mostrando el rostro de Jesús, la misericordia y la bondad del Padre?

Hay una categoría especial que podríamos meditar con frecuencia en las familias: EL DESIGNIO DEL PADRE ES CRISTO, Y NOSOTROS EN ÉL. En el n. 21 explica de qué se trata: “CRISTO AMANDO EN NOSOTROS”, porque “la santidad no es sino la caridad plenamente vivida” (Papa Benedicto XVI). Y nos regala una conclusión práctica:

“Por lo tanto, «la santidad se mide por la estatura que Cristo alcanza en nosotros, por el grado como, con la fuerza del Espíritu Santo, modelamos toda nuestra vida según la suya»[25]. Así, cada santo es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo”.

Cómo sería importante que nos tomáramos en serio esto: “Cada vida es un mensaje para los demás”. ¿Qué implicaciones tendría para cada miembro de la familia?

Pensemos en los santos ya reconocidos por la Iglesia. No conviene fijarnos en detalles aislados de su vida. Estos santos vivieron sus propias fragilidades y limitaciones, no siempre fueron fieles al Evangelio. Pero nos da una clave que nos sirve para ampliar nuestra mirada también sobre el juicio hacia ellos y hacia nosotros mismos:

“Lo que hay que contemplar es el conjunto de su vida, su camino entero de santificación, esa figura que refleja algo de Jesucristo y que resulta cuando uno logra componer el sentido de la totalidad de su persona” (n. 22).

Según el Papa Francisco, lo anterior es un fuerte llamado de atención para cada uno de nosotros: “TU TAMBIÉN NECESITAS CONCEBIR LA TOTALIDAD DE TU VIDA COMO UNA MISIÓN”. Y nos sugiere unas claves para llevarlas a la práctica:

Inténtalo escuchando a Dios en la oración y reconociendo los signos que él te da. Pregúntale siempre al Espíritu qué espera Jesús de ti en cada momento de tu existencia y en cada opción que debas tomar, para discernir el lugar que eso ocupa en tu propia misión. Y permítele que forje en ti ese misterio personal que refleje a Jesucristo en el mundo de hoy. (n. 23).

Es una SANTIDAD REALISTA: La tarea es reconocer cuál es esa palabra, ese mensaje de Jesús que Dios quiere decir a tu familia y al mundo con tu vida. El Señor la cumplirá con tus errores y malos momentos, pero hay dos condiciones para esto: 1. NO ABANDONES EL CAMINO DEL AMOR y 2. ESTAR SIEMPRE ABIERTO A SU ACCIÓN SOBRENATURAL QUE PURIFICA E ILUMINA. Con razón en la parte central nos exhorta con fuerza el Papa Francisco:

“Déjate transformar, déjate renovar por el Espíritu, para que eso sea posible, y así tu preciosa misión no se malogrará”. (n. 24).

LA ACTIVIDAD QUE SANTIFICA

En los ns. 25 al 30 la encíclica retoma un DILEMA de la vivencia de la espiritualidad en todos los tiempos: nos dice que “no es sano amar el silencio y rehuir el encuentro con el otro, desear el descanso y rechazar la actividad, buscar la oración y menospreciar el servicio”. Nos propone unas claves que creo se entienden mejor en el contexto de una familia normal:

Todo puede ser aceptado e integrado como parte de la propia existencia en este mundo, y se incorpora en el camino de santificación. Somos llamados a vivir la contemplación también en medio de la acción, y nos santificamos en el ejercicio responsable y generoso de la propia misión. (n. 26).

Nos da el ejemplo de Cristo que no podemos comprenderlo sin su compromiso con el Reino que el vino a traer y la Misión de cada uno es inseparable con la construcción del Reino. Nos ofrece una base bíblica y nos invita a un proceso de “identificación con Cristo”, muy semejante a la propuesta de San Juan Eudes:

«Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia» (Mt 6,33). “Tu identificación con Cristo y sus deseos, implica el empeño por construir, con él, ese reino de amor, justicia y paz para todos. Cristo mismo quiere vivirlo contigo, en todos los esfuerzos o renuncias que implique, y también en las alegrías y en la fecundidad que te ofrezca. Por lo tanto, no te santificarás sin entregarte en cuerpo y alma para dar lo mejor de ti en ese empeño”. (n. 25).

Más adelante, el Papa coloca una pregunta muy oportuna:

¿Acaso el Espíritu Santo puede lanzarnos a cumplir una misión y al mismo tiempo pedirnos que escapemos de ella, o que evitemos entregarnos totalmente para preservar la paz interior? (n.27).

Yo creo que ya están pasando esos tiempos de querer justificar el no compromiso familiar o con el mundo como si fueran distracciones en el camino de la santificación y de la paz interior. Y nos recuerda unas palabras del filósofo Español Xavier Zubiri: “NO ES QUE LA VIDA TENGA UNA MISIÓN, SINO QUE ES UNA MISIÓN”. (N. 27).

Pero nos pone en guardia con ese ACTIVISMO NERVIOSO que muchos viven en la sociedad actual por el afán de aparecer y de dominar o por el orgullo. Esto no es santificador. Nos propone un camino:

“El desafío es vivir la propia entrega de tal manera que los esfuerzos tengan un sentido evangélico y nos identifiquen más y más con Jesucristo. De ahí que suela hablarse, por ejemplo, de una espiritualidad del catequista, de una espiritualidad del clero diocesano, de una espiritualidad del trabajo. Por la misma razón, en Evangelii gaudium quise concluir con una espiritualidad de la misión, en Laudato si’ con una espiritualidad ecológica y en Amoris laetitia con una espiritualidad de la vida familiar. (n. 28).

El Papa no invita a no despreciar los momentos de quietud, soledad y silencio ante Dios en una sociedad de consumo, con novedosos recursos tecnológicos, el atractivo de los viajes donde todo se llena de palabras, de disfrutes epidérmicos y de ruidos con una velocidad siempre mayor. Allí no reina la alegría sino la insatisfacción de quien no sabe PARA QUÉ SE VIVE:

¿Cómo no reconocer entonces que necesitamos detener esa carrera frenética para recuperar un espacio personal, a veces doloroso pero siempre fecundo, donde se entabla el diálogo sincero con Dios? En algún momento tendremos que percibir de frente la propia verdad, para dejarla invadir por el Señor, y no siempre se logra esto si uno «no se ve al borde del abismo de la tentación más agobiante, si no siente el vértigo del precipicio del más desesperado abandono, si no se encuentra absolutamente solo, en la cima de la soledad más radical»[28] (C. M. Martini). Así encontramos las grandes motivaciones que nos impulsan a vivir a fondo las propias tareas. (n.29).

LOS DISPOSITIVOS actuales invaden la vida actual de la familia y nos brindan entretenimiento o placeres efímeros. Eso resiente la propia misión, el compromiso se debilita, lo mismo que el servicio generoso y la disponibilidad. Como nos estamos dejando afectar a nivel individual y familiar. Esto no es sano, nos puede llevar a la ACEDIA (tristeza-desaliento, inactividad) en la acción evangelizadora o a desnaturalizar las relaciones humanas y la experiencia espiritual. Y nos propone un valioso recurso:

“Nos hace falta un espíritu de santidad que impregne tanto la soledad como el servicio, tanto la intimidad como la tarea evangelizadora, de manera que cada instante sea expresión de amor entregado bajo la mirada del Señor. De este modo, todos los momentos serán escalones en nuestro camino de santificación”. (n. 31).

Los ns. 32-34 se titulan bellamente: MÁS VIVOS, MÁS HUMANOS. No hay que tenerle miedo a la santidad. Eso no nos quita fuerzas, vida o alegría:

“Todo lo contrario, porque llegarás a ser lo que el Padre pensó cuando te creó y serás fiel a tu propio ser. Depender de él nos libera de las esclavitudes y nos lleva a reconocer nuestra propia dignidad. Esto se refleja en santa Josefina Bakhita, quien fue «secuestrada y vendida como esclava a la tierna edad de siete años, sufrió mucho en manos de amos crueles. Pero llegó a comprender la profunda verdad de que Dios, y no el hombre, es el verdadero Señor de todo ser humano, de toda vida humana. Esta experiencia se transformó en una fuente de gran sabiduría para esta humilde hija de África»

Hay un llamado, en el espíritu de la nueva evangelización a través del EMPODERAMIENTO DE TODOS LOS BAUTIZADOS, para asumir los roles como “sal de la tierra y luz del mundo”. Y finaliza el capítulo primero exhortando a no tener miedo para emprender este camino de santidad, especialmente en pareja y en familia:

“No tengas miedo de apuntar más alto, de dejarte amar y liberar por Dios. No tengas miedo de dejarte guiar por el Espíritu Santo. La santidad no te hace menos humano, porque es el encuentro de tu debilidad con la fuerza de la gracia. En el fondo, como decía León Bloy, en la vida «existe una sola tristeza, la de no ser santos» (n.34)”.

Los confío a todos ustedes a los corazones amantes de Jesús y de María.

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar Minuto de Dios
rtellezv@hotmail.com

Las primeras conclusiones del Sinodo de la Familia

Las primeras conclusiones del Sínodo de la Familia

En este editorial quisiera presentar para su reflexión las consideraciones finales de esta primera parte  del Sínodo de la Familia.  Creo conveniente  como  servidores de la Pastoral Familiar   enterarnos de las primeras líneas propuestas para enfrentar los desafíos de la Familia en el mundo de hoy.   Una “primera mirada” de los padres sinodales es de agradecimiento a tantas familias cristianas fieles a su vocación y misión, reconociendo sus sufrimientos, muchas de ellas, están entre nosotros: “El Sínodo de los Obispos, reunido alrededor del Papa, dirige su pensamiento a todas las familias del mundo, con sus alegrías, sus fatigas, sus esperanzas. Siente, en especial, la necesidad de dar gracias al Señor por la generosa fidelidad con que tantas familias cristianas responden a su vocación y misión. Lo hacen con alegría y con fe incluso cuando el camino familiar las sitúa ante obstáculos, incomprensiones y sufrimientos. A dichas familias va el aprecio, el agradecimiento y el aliento de toda la Iglesia y de este Sínodo.

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VI FIESTA DEL PERDON Y LA RECONCILIACIÓN. En nombre de Cristo les suplicamos: ¡reconcíliense con Dios! (2ª Co 5, 20b)

 

La experiencia nos enseña que el amor humano de la pareja se ve afectado por múltiples ofensas como las infidelidades, el maltrato y agresividad en los hechos o las palabras, las adicciones, la indiferencia, las discusiones por los distintos puntos de vista, la rutina, las susceptibilidades, etc. Todo esto hiere el bien común de la alianza conyugal y el derecho a vivir en paz en la familia. En el caso de la pareja/familia es evidente que las ofensas que hieren más hondamente son las que afectan las relaciones interpersonales y crean un ambiente de desconfianza mutua y resentimientos.

En esta VI Fiesta del Perdón y la Reconciliación partimos de un gran convencimiento personal: si algo importante debemos aportar los cristianos a este mundo roto y dividido, violento, injusto y con frecuencia cruel, sobre todo con los más débiles, es precisamente la reconciliación, el perdón, la paz. Estas son expresiones frecuentes, que indican actitudes y acontecimientos positivos y gratificantes que todos esperamos a nivel familiar, social, nacional e internacional.

Tratar del perdón y la reconciliación s referirse a una hermosa tarea, cargada de responsabilidad y deseos de bien y de paz, con los que siempre nos encontramos en deuda. Si miramos nuestra historia personal y familiar existen muchas situaciones personales de perdón dado o de perdón recibido. Bien lo afirma el Papa Francisco:

La historia de una familia está surcada por crisis de todo tipo, que también son parte de su dramática belleza. Hay que ayudar a descubrir que una crisis superada no lleva a una relación con menor intensidad sino a mejorar, asentar y madurar el vino de la unión. No se convive para ser cada vez menos felices, sino para aprender a ser felices de un modo nuevo, a partir de las posibilidades que abre una nueva etapa. Cada crisis implica un aprendizaje que permite incrementar la intensidad de la vida compartida, o al menos encontrar un nuevo sentido a la experiencia matrimonial. (n.232).

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Convocatoria a la Tercera Jornada de Espiritualidad Conyugal: “El Proyecto de Dios sobre el Matrimonio y la Familia”

Convocatoria a la Tercera Jornada de Espiritualidad Conyugal: “El Proyecto de Dios sobre el Matrimonio y la Familia”

Jesús respondió: No han leído que el creador al principio los hizo hombre y mujer…? (Mt 19,4)

En este primer boletín del año 2015, el año del Sínodo de la familia, quiero saludar a cada una de las parejas y familias que se acercan a la Pastoral Familiar del Minuto de Dios y a la Comunidad Matrimonial “Alegría” y desearles  las más grandes bendiciones en el amor de Jesús y de María.  Quiero convocarlos a todos a participar en nuestra 3ª Jornada de Espiritualidad Conyugal, que se llevará a cabo el día sábado 7 de marzo en las instalaciones del teatro Minuto de Dios, de las 2 a las 6 PM,  con este bello tema del PRINCIPIO, es decir, reflexionar sobre la belleza y la sabiduría del Plan de Dios para dar comienzo a la FAMILIA HUMANA.  El mismo Papa Francisco y el Sínodo de los Obispos, en su primera parte, nos han invitado a colocar la mirada sobre Jesús y en la Pedagogía Divina en la historia de la salvación.  Jesús miró a las mujeres y hombres con que se encontró con amor y ternura, acompañando sus pasos con paciencia y misericordia, al anunciarles el Evangelio del Amor Conyugal y Familiar.

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Homenaje Póstumo a Julian, Hijo menor de nuestros queridos servidores Jhon Israel y Andrea, fallecido en un absurdo accidente en su colegio

 

(Con autorización expresa de Valentina y de sus padres, queremos compartir este precioso tesoro de sentimientos que hablan de la grandeza de las personas y de las relaciones que se establecen ya en la infancia, a sus once años.  Carta que fue leída valientemente en público en el momento de la sepultura por la autora y al final por todos sus compañeros. Qué bella lección de humanidad).

“Para mi gran amigo JULIAN GONZALEZ GUACANEME. 

Hoy me nace de mi corazón contarles que el día de ayer recibí de parte de los padres de Julián, una carta que él en vida me escribió; para mí ha sido una enorme felicidad saber que nuestra amistad era muy importante para él; y por eso no quiero que partas de aquí sin que escuches, no sólo lo que eres para mí sino lo que eres para todos nosotros tus compañeros y amigos de clase.

Julián cada persona  ocupa un espacio especial en nuestras vidas, pero tú ocupaste el mejor lugar, por eso hoy nos consideramos niños muy afortunados de conocerte, de saber que podíamos contar contigo, con tus ocurrencias, con tu bella sonrisa, tus hermosas palabras, con esa manera tan linda que tenías de ser, siempre viviste tan preocupado de todos nosotros, de nuestro bienestar, nos enseñaste a reconocer nuestros errores,  a dar, a compartirlo todo.  ¿Cómo siendo tan pequeño podías saber tantas cosas?

Los adultos siempre dicen que todos nacemos con una misión y siempre creemos que las misiones son hacer cosas muy importantes en la vida, pero en estos días yo he entendido que la misión de las personas es aprender a saludar, a ayudar, a hacer responsable, cordial, amable, respetuoso, cariñoso; y cuando hemos cumplido la misión, Dios bajará a la tierra, nos tomará de la mano y nos llevará.  Julián tú ya habías aprendido todo eso y te lo voy a decir por qué:

Tú eras uno de los niños más responsables del salón, siempre hacías tus tareas, trabajos, y estudiabas mucho para las evaluaciones, eras muy obediente y no te gustaba que ninguno de nosotros no le hiciéramos caso a los profesores, eras muy conciliador, no permitías que disgustáramos, siempre estabas preocupado por todos, eras el niño más caballeroso del salón, hablabas muy bien, eso indicaba que eras muy inteligente.  Tú aprendiste en corto tiempo lo que otros niños aprendemos en mucho; por eso hoy entiendo tu partida e invito a todos mis compañeros (de quinto de primaria) a que pasen al frente y entre todos hagamos una promesa:  

Julián te prometemos que tu silla nunca estará vacía en nuestro salón, para nosotros siempre seguirás ahí porque desde el cielo nos estarás mirando, acompañando y enseñando; te recodaremos como el niño alegre, cariñoso, caballeroso y respetuoso que eras; y los niños buenos siempre se recuerdan con una hermosa sonrisa en el rostro, hoy vamos a sonreír para ti, porque tú decías que una sonrisa lo podía todo, hoy vamos a demostrarte lo mucho que lo queremos, hoy vamos a hacer un pacto contigo.  Nuestro pacto será que todos los días seremos mejores niños, excelentes estudiantes, obedientes con nuestros padres, no pelearemos, cumpliremos con todos nuestros deberes en la casa y en el colegio, esa será la mejor forma de decirte gracias por todo lo que nos enseñaste y por eso pido un fuerte aplauso para él.  

Finalmente quiero contestar tu carta y quiero decirte que yo también te quiero mucho, que tengo muchos recuerdos bonitos de ti, que nuestra amistad también era y seguirá siendo muy importante para mí.  Gracias por haber sido mi amigo.  

Señor John González, señora Andrea Guacaneme y Cristian, si necesitan algo aquí estaremos, por favor no duden en contar con nosotros los amigos de Julián para lo que sea. 

Julián a todos los que te conocimos y disfrutamos de tu grata compañía, nos harás mucha falta.

Muchas gracias,

Valentina”.  

 

Aprovecho para saludar a estos queridos Papás que han vivido esta dura prueba.  Lo hemos acompañado con nuestra oración y afecto   humano y espiritual, con nuestra koinonía “Vida Nueva” en la que él hacía parte con gran entusiasmo y el Ministerio de Correspondencia. Pedimos al Señor los siga fortaleciendo con la fortaleza que recibimos por nuestra fe en Jesucristo Resucitado.   

Para todas las parejas y personas servidoras de la “Comunidad Matrimonial Alegría”, las parejas y familias que participan en las Asambleas de los Viernes y todas las parejas que han hecho sus Encuentros de Renovación Matrimonial, Encuentros de Renovación para Novios, Seminarios de Vida en el Espíritu para parejas y Cursos de Reconocimiento Natural de la Fertilidad y amigos de Casa Alegría una Feliz Navidad 2018 y un bendecido año 2019 para todos.

Lo recuerdo en mi oración con cariño sacerdotal y los entrego a todos a los Corazones amantes de Jesús y de María.

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar Minuto de Dios
rtellezv@hotmail.com

 

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Convocatoria a la Cuarta Jornada de Espiritualidad Conyugal: “La Vocación y la Misión de la Pareja”

Convocatoria a la Cuarta Jornada de Espiritualidad Conyugal: “La Vocación y la Misión de la Pareja”

Pongan el mayor empeño en afianzar su vocación  y su elección. Obrando así nunca caerán (2ª Pedro 1,10)

El próximo viernes 15 de mayo, estaremos celebrando, en el Teatro del Minuto de Dios de la 6 a 10 PM, nuestra  IV Jornada de espiritualidad conyugal, de las parejas que han hecho sus Encuentros de Renovación Matrimonial o de Novios en el Minuto de Dios y de todas las parejas que quieren sanar, profundizar y  renovar el camino del amor que están viviendo.  El tema que nos congrega en esta oportunidad está en sintonía con el próximo Sínodo de los Obispos cuya temática la ha propuesto el Papa Francisco en este sentido: “La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”. Vamos a reflexionar sobre cómo al Matrimonio se llega por un llamado especial del Señor.  Se trata de emprender juntos un camino de seguimiento de Jesucristo, en un proyecto de vida que los lleve a una auténtica realización en pareja, un camino de  perfección en el amor (cfr. Efesios 1,4) que los conduzca a ser santos en pareja, en una cada vez más grande comunión recíproca, haciéndose cargo el uno del otro, de  sus propias realidades: fortalezas y debilidades, animando e inspirando el uno al otro, en todas las dimensiones de la existencia conyugal y familiar.

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El Génesis y la Acción Creadora de Dios

 

Las primeras palabras que conocemos de Dios en la Biblia son: “Haya luz” (Gn 1,3).  Las Sagradas Escrituras son Palabras de Dios y nos revelan los múltiples modos con los cuales Dios habla e intenta el diálogo con nosotros y con todas sus creaturas.

En el capítulo primero del Génesis, que describe con un refinado lenguaje simbólico el crear de Dios, 10 veces repite la expresión:  “Dijo Dios”.  El número de las recurrencias no es casual, sino que responde a una precisa intención narrativa y teológica.  Diez palabras pronuncia Dios creando:  un decálogo.  Como hay un decálogo de la alianza, narrado en la tradición del Exodo (20,1-17).  

Existe el decálogo de la creación.  Con diez palabras Dios crea a su pueblo de un caos de tribus dispersas; también con diez palabras crea todo lo que existe colocando en orden aquél caos con el cual la Biblia se abre: “La tierra era algo caótico y vacío, y tinieblas cubrían las superficies del abismo” (Gn 1,1b).   Detrás de este modo de narrar, aparece una sabia reflexión teológica, una manera de conocer el rostro de Dios que nos ayuda a comprender su modo de obrar:  

Para Dios crear significa hacer alianza, por tanto, entrar en relación, no sólo con su pueblo, Israel, sino con todas sus creaturas. Si Israel es llamado a una relación particular y privilegiada, lo será para que se convierta en signo e instrumento de esta alianza universal querida por Dios.

Otro verbo significativo que nos señala el relato de la creación es:  “separar”.  Dios crea separando la luz de las tinieblas, las aguas que están debajo del firmamento de las aguas que están encima del firmamento; la tierra seca del mar; el día de la noche… hasta llegar a la última separación:  el hombre de la mujer.  Dios crea separando, suscitando esto es una alteridad, porque para él  crear no significa simplemente hacer existir las cosas, sino colocarlas en relación entre ellas.  Crear significa suscitar el diálogo, hacer posible el encuentro y la comunión.  Y no hay comunión posible sino sobre el terreno de la diferencia y la alteridad (el otro).

El problema, como nos recuerda las dramáticas páginas que seguirán (Gn 3)  sobre la aparición del  pecado, es que el hombre y la mujer no habrán sabido vivir con altura esta alteridad.  Más que acogerla como espacio de diálogo y de encuentro, la transformará en un lugar de sospecha, de celos, envidia, competición.  Todos estos sentimientos, señalan la incapacidad de vivir en paz y paciencia las dinámicas propias de la diferencia.  Aparece el pecado que desfigura la belleza de la creación.  “Dijo el hombre: la mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí” (3,12). Antes había exclamado de gozo ante la aparición de la mujer: “Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gn 2, 23).

Dios entonces, después de las 10 palabras de la creación, deberá decir otra palabra:  la última, la definitiva, como recuerda el inicio de la Carta a los Hebreos (1,1-2).  Esta palabra redentora que es el Hijo mismo venido en nuestra carne, para devolver a nuestra carne, así como a toda otra realidad creada, su belleza, luminosidad y transparencia gracias a aquella palabra creadora que todo sea en la luz.  En el Hijo, nacido de María, Dios vuelve a repetir: “Haya  luz”, rescatando toda realidad, en especial modo, nuestra humanidad, de la tiniebla del mal, del sufrimiento, del pecado.

Como nos narran los evangelios esta Palabra, convertida en carne, puede ser tocada, para recibir sanación y salvación.  Nuestra realidad creatural es así liberada y restituida a aquella belleza inicial querida por Dios en el gesto gratuito de la creación.  También tocar es un gesto de relación.  Se toca a Jesús, se entra en relación con Él, para que todas nuestras relaciones sean curadas, transformadas y salvadas.  Basta el “borde de su manto”, dice el evangelista (Mc 6, 56).  En la relación con esta persona, que es Jesús, toda la creación llega a su plenitud, recupera su belleza inicial.  Lo afirma el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica postsinodal, La Alegría del Amor:

“Nuestra enseñanza sobre el matrimonio y la familia no puede dejar de inspirarse y de transfigurarse a través de este anuncio de amor y de ternura, para no convertirse en una mera defensa de una doctrina fría y sin vida.  Porque tampoco el misterio de la familia cristiana puede entenderse plenamente si no es a la luz del infinito amor del Padre, que se manifestó en Cristo, que se entregó hasta el fin y vive entre nosotros.  Por eso, quiero contemplar a Cristo vivo presente en tantas historias de amor, e invocar el fuego del Espíritu sobre todas las familias del mundo” (AL n. 59). 

Le pido al Señor que nos conceda en este 2019 a todas las personas, parejas y familias de la Pastoral Familiar del Minuto de Dios, de la Comunidad Matrimonial Alegría, con todas sus koinonias y ministerios, vivir esa experiencia personal de encuentro vivo y seguimiento de la persona de Jesucristo:  “Por tanto, el que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo” (2ª Cor 5,17). En la comunión profunda con Él y entre nosotros lograremos ser esas personas, parejas y familias que Dios quiere según su gran designio de amor y de salvación para todos.

Los recuerdo a todos en mi oración y los confío a los corazones amantes de Jesús y de María,

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar Minuto de Dios
rtellezv@hotmail.com

Nueva Carta Encíclica del Papa Francisco: LAUDATO SI “ALABADO SEAS”, sobre el cuidado de la casa común.

Nueva Carta Encíclica del Papa Francisco: LAUDATO SI “ALABADO SEAS”, sobre el cuidado de la casa común.

Con regocijo de hijos de nuestra amada Iglesia Católica, recibimos una nueva Carta Encíclica de nuestro querido Papa Francisco el pasado 24 de mayo, fiesta de Pentecostés, del año 2015, el tercero de su pontificado.  

Deseo presentar algunos numerales que considero nos atañen más a nuestro caminar en la fe como Pastoral Familiar y parejas/familias de la Comunidad Matrimonial “Alegría” y avivan esa bella espiritualidad matrimonial y familiar nos sostiene.

-El punto de partida lo presenta el Papa  del cantico de las creaturas, “Laudato si’, mi’ Signore” de San Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una “hermana”, con la cual compartimos la existencia, y como una “madre bella” que nos acoge entre sus brazos:  “Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba”. (n.1).

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