Varón y Mujer los creó (2a Parte)

Documento sobre la cuestión de género” en educación. (De la Congregación para la educación Católica del Vaticano,  10 julio del 2019).

Presento algunos numerales del citado documento que sirve de apoyo y guía a los padres, educadores, jóvenes y agentes de Pastoral Familiar.  (Los subrayados son propios). 

Puntos de encuentro

15.En el contexto de las investigaciones sobre el gender, emergen, todavía, algunos posibles puntos de encuentro para crecer en la mutua comprensión. De hecho, a menudo los proyectos educativos tienen la necesidad, compartida y apreciable, de luchar contra cualquier expresión de injusta discriminación. Persiguen una acción pedagógica, sobre todo con el reconocimiento de los retrasos y las carencias. Ciertamente no se puede negar que a lo largo de los siglos se han asomado formas de injusta subordinación, que tristemente han marcado la historia y han influido también al interior de la Iglesia. Esto ha dado lugar a rigidez y fijeza que demoraron la necesaria y progresiva inculturación del mensaje genuino con el que Jesús proclamó igual dignidad entre el hombre y la mujer, dando lugar a acusaciones de un cierto machismo más o menos disfrazado de motivaciones religiosas.

16. Un punto de encuentro es la educación de niños y jóvenes a respetar a cada persona en su particular y diferente condición, de modo que nadie, debido a sus condiciones personales (discapacidad, origen, religión, tendencias afectivas, etc.) pueda convertirse en objeto de acoso, violencia, insultos y discriminación injusta. Se trata de una educación a la ciudadanía activa y responsable, en la que todas las expresiones legítimas de la persona se acogen con respeto.

16. Otro punto de crecimiento en la comprensión antropológica son los valores de la feminidad que se han destacado en la reflexión del gender. En la mujer, por ejemplo, la « capacidad de acogida del otro » favorece una lectura más realista y madura de las situaciones contingentes, desarrollando «el sentido y el respeto por lo concreto, que se opone a abstracciones a menudo letales para la existencia de los individuos y la sociedad».  Se trata de una aportación que enriquece las relaciones humanas y los valores del espíritu «a partir de las relaciones cotidianas entre las personas». Por esta razón, la sociedad está en gran parte en deuda con las mujeres que están « comprometidas en los más diversos sectores de la actividad educativa, fuera de la familia: guarderías, escuelas, universidades, instituciones asistenciales, parroquias, asociaciones y movimientos ».

17.La mujer es capaz de entender la realidad en modo único: sabiendo cómo resistir ante la adversidad, haciendo « la vida todavía posible incluso en situaciones extremas» y conservando « un tenaz sentido del futuro ». De hecho, no es una coincidencia que «donde se da la exigencia de un trabajo formativo se puede constatar la inmensa disponibilidad de las mujeres a dedicarse a las relaciones humanas, especialmente en favor de los más débiles e indefensos. En este cometido manifiestan una forma de maternidad afectiva, cultural y espiritual, de un valor verdaderamente inestimable, por la influencia que tiene en el desarrollo de la persona y en el futuro de la sociedad. ¿Cómo no recordar aquí el testimonio de tantas mujeres católicas y de tantas Congregaciones religiosas femeninas que, en los diversos continentes, han hecho de la educación, especialmente de los niños y de las niñas, su principal servicio?».

Crítica

19.Sin embargo, hay algunos puntos críticos que se presentan en la vida real. Las teorías del gender indican – especialmente las más radicales – un proceso progresivo de desnaturalización o alejamiento de la naturaleza hacia una opción total para la decisión del sujeto emocional. Con esta actitud, la identidad sexual y la familia se convierten en dimensiones de la “liquidez” y la “fluidez” posmodernas: fundadas solo sobre una mal entendida libertad del sentir y del querer, más que en la verdad del ser; en el deseo momentáneo del impulso emocional y en la voluntad individual.  

20.Las presuposiciones de estas teorías son atribuibles a un dualismo antropológico: a la separación entre cuerpo reducido y materia inerte y voluntad que se vuelve absoluta, manipulando el cuerpo como le plazca. Este fisicismo y voluntarismo dan origen al relativismo, donde todo es equivalente e indiferenciado, sin orden y sin finalidad. Todas estas teorizaciones, desde las más moderadas hasta las más radicales, creen que el gender (género) termina siendo más importante que el sex (sexo). Esto determina, en primer lugar, una revolución cultural e ideológica en el horizonte relativista y, en segundo lugar, una revolución jurídica, porque estos casos promueven derechos individuales y sociales específicos.

21.En realidad, sucede que la defensa de diferentes identidades a menudo sea perseguida afirmando que son perfectamente indiferentes entre sí y, por lo tanto, negándolas en su relevancia. Esto asume una particular importancia según en términos de diferencia sexual: a menudo, de hecho, el concepto genérico de “no discriminación” oculta una ideología que niega la diferencia y la reciprocidad natural del hombre y la mujer. « En vez de combatir las interpretaciones negativas de la diferencia sexual, que mortifican su valencia irreductible para la dignidad humana, se quiere cancelar, de hecho, esta diferencia, proponiendo técnicas y prácticas que hacen que sea irrelevante para el desarrollo de la persona y de las relaciones humanas. Pero la utopía de lo “neutro” elimina, al mismo tiempo, tanto la dignidad humana de la constitución sexualmente diferente como la cualidad personal de la transmisión generativa de la vida ». Se vacía – de esta manera – la base antropológica de la familia.

22.Esta ideología induce proyectos educativos y pautas legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente libres de la diferencia biológica entre el hombre y la mujer. La identidad humana se entrega a una opción individualista, también cambiante con el tiempo, una expresión de la forma de pensar y actuar, muy difundida en la actualidad, que confunde « la genuina libertad con la idea de que cada uno juzga como le parece, como si más allá de los individuos no hubiera verdades, valores, principios que nos orienten, como si todo fuera igual y cualquier cosa debiera permitirse ».

 

El Concilio Vaticano II, al cuestionarse sobre lo que la Iglesia piensa de la persona humana, afirma que «en la unidad de cuerpo y alma, el hombre, por su misma condición corporal, es una síntesis del universo material, el cual alcanza por medio del hombre su más alta cima y alza la voz para la libre alabanza del Creador». Por esta dignidad, «no se equivoca el hombre al afirmar su superioridad sobre el universo material y al no considerarse ya como partícula de la naturaleza o como elemento anónimo de la ciudad humana ». Por lo tanto, «no ha de confundirse orden de la naturaleza con orden biológico ni identificar lo que esas expresiones designan. El orden biológico es orden de la naturaleza en la medida en que este es accesible a los métodos empíricos y descriptivos de las ciencias naturales; pero, en cuanto orden específico de la existencia, por estar relacionado manifiestamente con la Causa primera, con Dios Creador, el de la naturaleza ya no es un orden biológico ».

Invito a todas las personas, parejas y familias a leer y comentar este documento que nos ayuda a comprender las razones profundas de la propuesta antropológica que sustenta la familia y que nos coloca de cara a los desafíos de la vocación al amor a la que toda persona ha sido llamada por Dios.

Les deseo a todos una buena finalización del 2019 en todos su proyectos personales, familiares, profesionales y comunitarios:  que este tiempo de Adviento y Navidad nos impulsen a abrirnos a la Novedad de ese Dios humilde que se une a nuestra condición humana para mostrarnos el camino de la verdadera realización humana,  el camino del amor comprometido.

Lo recuerdo en mi oración y los confío a los corazones amantes de Jesús y de María,

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar Minuto de Dios
rtellezv@hotmail.com

Bodas de Oro de la Renovación Carismática Católica

Bodas de Oro de la Renovación Carismática Católica

El Papa Juan XXIII, llamado el “Papa bueno” cuando convocó al Concilio Vaticano II, el 25 de diciembre de 1961 compuso una oración al Espíritu Santo que se debía hacer en   las celebraciones de la Iglesia Católica a lo largo de todo el mundo.  La oración decía así:

“Repítase en el pueblo cristiano el espectáculo de los Apóstoles reunidos en Jerusalén, después de la ascensión de Jesús al cielo, cuando la Iglesia Naciente se encontró unida en comunión de pensamiento y de plegaria con Pedro y en torno a Pedro, pastor de los corderos e las ovejas.  Dígnese el Divino Espíritu escuchar de la forma más consoladora la plegaria que ascienda a Él desde todos los rincones de la tierra.  Renueva en nuestro tiempo los prodigios como de un nuevo Pentecostés”.

Esta oración fue una plegaria profética que anunciaría para la Iglesia tiempos nuevos de renovación impulsada por esa fuerza de lo alto, que nos hace testigos entusiastas del Resucitado en todo el mundo. (cfr. Hechos 1,8).  “La década de los 60 fue testigo de cómo Dios respondió a la oración de Juan XXIII.  El Concilio Vaticano II fue un pasar del Espíritu Santo por nuestro tiempo” (P. D. JARAMILLO, Historia de la Renovación Carismática Católica, Corporación Centro Carismático Minuto de Dios, Bogotá 2010, 15).

El P. Diego se hace esta pregunta clave:  ¿Cuándo y dónde comenzó la RCC? 

El afirma que la respuesta es difícil de dar.  El 15 de agosto de 1960 apareció en la revista “Time” un artículo en el que se leen estas frases:  “Soy católico romano y desde hace años el hablar en lenguas hace parte integrante de mi culto a Dios”. Sin embargo, afirma P. Diego ese y posiblemente muchos otros resurgires de los carismas fueron experiencias aisladas.  Ciertamente los grupos que hicieron historia y que más influyeron en la Corriente Carismática Católica se remontan a 1967, en tres universidades norteamericanas.

“En la década de los 60 en las universidades de Nuestra Señora, en South Bend (Indiana), y en la de Duquesne, en Pittsburg (Pensilvania), se formaron grupos de estudiantes y profesores deseosos de vivir ardientemente la fe:  vigilias bíblicas, asambleas de canto y enseñanza, oración espontánea, misas juveniles seguidas de ágapes para compartir, etc.., eran expresiones normales de vivencia fraternal que, sin embargo, como tantas obras e intentos languidecían tras el primer entusiasmo”.

Afirma el P. Diego una autoridad en el asunto :  “Quizá el pionero fue Ralph Keifer, laico, casado, profesor de Notre Dame en 1965.  Steve Clark, estudiante de filosofía en la Universidad de Yale a su lado Ralph Martin, alumno de filosofía en Notre Dame (1960-64).  Así llegó el 3 de enero de 1967, fiesta del bautismo de Jesús (…). En esa festividad el grupo se congregó a las siete y media de la noche en casa de Florencia Dodge, y en él participaron cuatro católicos:  Ralph Keifer y su esposa Bobbi, Patrick Bourgeois y William Storey profesor de historia de la Iglesia.  Cuando terminaba la reunión, Storey dijo:  Vine a recibir el bautismo en el Espíritu Santo, y no me voy hasta que lo haya recibido”. Un asistente al grupo oró por él diciendo: “Señor tu conoces su corazón y sus necesidades.  Llénalo ahora con tu Espíritu”.  

Ocho días después, el 20 de enero, regresaron a dicho grupo Ralph y Patrick, pidieron que oraran por ellos y recibieron la efusión del Espíritu Santo.  Poco después uno de ellos escribiría:  “Fue como si hubiera entrado en un inmenso mar, solo que el agua era Dios, el agua era el Espíritu Santo”.

Las crónicas guardan, además de los ya citados, algunos nombres de los participantes a ese retiro del 18 y 19 de febrero de 1967:  Patty Gallagher, Karin Sefcik, el Padre Healey y Davidad Mangan.  Este fue precisamente el que planteó la gran pregunta: ¿No se podría renovar nuestra confirmación y suplicar al Espíritu Santo que volviera de nuevo sobre nosotros?  Y cuando el Espíritu Santo llenó a los participantes, Storey dijo:  “El Señor Obispo se va a sorprender cuando sepa que todos fueron bautizados en el Espíritu Santo”.  Este fue, pues, el pesebre de la RCC y según dice Patty Galleger sucedió como si allí se estuviera escribiendo el primer capítulo de un nuevo libro de los Hechos Apostólicos”.

En Colombia los primeros carismáticos llegaron al barrio Minuto de Dios en 1967. Un grupo de sacerdotes y pastores norteamericanos que visitaban el país y deseaban como buenos carismáticos, compartir la experiencia del Espíritu, fueron recibidos por el Padre Rafael García Herreros y Diego Jaramillo.  Uno de esos pastores, Samuel Ballesteros, pastor bautista quiso regresar a Colombia y se ofreció para ayudar a los sacerdotes de la parroquia y predicó incansablemente incasablemente a Jesucristo, sin el menor asomo de proselitismo.  

El resultado de su labor empezó pronto a germinar: en 1969 había ya en el colegio del Minuto de Dios un grupo de oración con alumnos de último año.  Poco después la ola renovadora llegó al seminario mayor de los padres eudistas, Valmaría, donde el rector era el P. Diego Jaramillo.

Mientras tanto la renovación seguía incubándose.  Basta leer las cartas y las intervenciones del P. García Herreros a lo largo de los años 69 y 70 para detectar un proceso en vías de afirmación y madurez. Afirma el P. Diego:  “Quiero reconocer lo que debe la Renovación Carismática en Colombia al P. García Herreros. El fue el propulsor incansable:  en sus alocuciones de la radio o la televisión, en sus cuentos y escritos, en los esfuerzos por formar comunidades, en el anhelo de propicias encuentros y jornadas de toda índole y en la paciencia para soportar las incomprensiones más inesperadas.  El P. García Herreros fue una permanente gracia de Dios para Colombia. Dios lo usó abundantemente y en él la gracia del Señor no fue vana.   

Damos gracias a Dios por estos 50 años de esta corriente de gracias que ha dado muchos frutos en toda Colombia y en el mundo:  vocaciones al sacerdocio, a la vida religiosa, comunidades laicales, algunas de alianza, tantos ministerios de evangelización, de música y de trabajo social.

Una de las comunidades nacidas en este contexto carismático fue la Comunidad Alegría, nombre sugerido por el P. García Herreros para una Comunidad que se encargaría de la Pastoral Familiar en el Minuto de Dios.

Los recuerdo a todos en mi oración y los confío a los corazones amantes de Jesús y de María,

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar Minuto de Dios
rtellezv@hotmail.com

El Manejo de las Crisis en la Familia según el Papa Francisco

El Manejo de las Crisis en la Familia según el Papa Francisco

Con la buena noticia de la presencia del Papa francisco en Colombia en el mes de septiembre y como preparación a su visita, los invito a acoger su pensamiento sobre la crisis en la familia, fruto de Sínodo de los Obispos sobre la Familia.

TEXTO ESCOGIDO DE: Exhortación Apostólica Postsinodal, La Alegría del Amor (Amoris Laetitia), del Papa Francisco (2016). (títulos, enumeración y subrayados no son del original de la encíclica, son propios del presentador). 

PRIMERA PARTE

1. EL DESAFÍO DE LAS CRISIS

232. La historia de una familia está surcada por crisis de todo tipo, que también son parte de su dramática belleza. Hay que ayudar a descubrir que una crisis superada no lleva a una relación con menor intensidad sino a mejorar, asentar y madurar el vino de la unión

No se convive para ser cada vez menos felices, sino para aprender a ser felices de un modo nuevo, a partir de las posibilidades que abre una nueva etapa. 

Cada crisis implica un aprendizaje que permite incrementar la intensidad de la vida compartida, o al menos encontrar un nuevo sentido a la experiencia matrimonial. De ningún modo hay que resignarse a una curva descendente, a un deterioro inevitable, a una soportable mediocridad. Al contrario, cuando el matrimonio se asume como una tarea, que implica también superar obstáculos, cada crisis se percibe como la ocasión para llegar a beber juntos el mejor vino. Es bueno acompañar a los cónyuges para que puedan aceptar las crisis que lleguen, tomar el guante y hacerles un lugar en la vida familiar. Los matrimonios experimentados y formados deben estar dispuestos a acompañar a otros en este descubrimiento, de manera que las crisis no los asusten ni los lleven a tomar decisiones apresuradas. Cada crisis esconde una buena noticia que hay que saber escuchar afinando el oído del corazón.

233. La reacción inmediata es resistirse ante el desafío de una crisis, ponerse a la defensiva por sentir que escapa al propio control, porque muestra la insuficiencia de la propia manera de vivir, y eso incomoda. Entonces se usa el recurso de negar los problemas, esconderlos, relativizar su importancia, apostar sólo al paso del tiempo. Pero eso retarda la solución y lleva a consumir mucha energía en un ocultamiento inútil que complicará todavía más las cosas. Los vínculos se van deteriorando y se va consolidando un aislamiento que daña la intimidad. En una crisis no asumida, lo que más se perjudica es la comunicación.  (TRISTE DETERIORO:) De ese modo, poco a poco, (1)alguien que era «la persona que amo» pasa a ser (2)«quien me acompaña siempre en la vida», luego (3) sólo «el padre o la madre de mis hijos», y, (4) al final, «un extraño». 

234. Para enfrentar una crisis se necesita estar presentes. Es difícil, porque a veces las personas se aíslan para no manifestar lo que sienten, se arrinconan en el silencio mezquino y tramposo. En estos momentos es necesario crear espacios para comunicarse de corazón a corazón. El problema es que se vuelve más difícil comunicarse así en un momento de crisis si nunca se aprendió a hacerlo. Es todo un arte que se aprende en tiempos de calma, para ponerlo en práctica en los tiempos duros. Hay que ayudar a descubrir las causas más ocultas en los corazones de los cónyuges, y a enfrentarlas como un parto que pasará y dejará un nuevo tesoro. Pero las respuestas a las consultas realizadas remarcan que en situaciones difíciles o críticas la mayoría no acude al acompañamiento pastoral, ya que no lo siente comprensivo, cercano, realista, encarnado. Por eso, tratemos ahora de acercarnos a las crisis matrimoniales con una mirada que no ignore su carga de dolor y de angustia.

235. Hay crisis comunes que suelen ocurrir en todos los matrimonios, (1)como la crisis de los comienzos, cuando hay que aprender a compatibilizar las diferencias y desprenderse de los padres; (2)o la crisis de la llegada del hijo, con sus nuevos desafíos emocionales; (3) la crisis de la crianza, que cambia los hábitos del matrimonio; (4) la crisis de la adolescencia del hijo, que exige muchas energías, desestabiliza a los padres y a veces los enfrenta entre sí; (5) la crisis del «nido vacío», que obliga a la pareja a mirarse nuevamente a sí misma; (6) la crisis que se origina en la vejez de los padres de los cónyuges, que reclaman más presencia, cuidados y decisiones difíciles. Son situaciones exigentes, que provocan miedos, sentimientos de culpa, depresiones o cansancios que pueden afectar gravemente a la unión.

236. A estas se suman las crisis personales que inciden en la pareja, (1) relacionadas con dificultades económicas, (2)laborales, (3) afectivas, (4) sociales, (5) espirituales. Y se agregan circunstancias inesperadas que pueden alterar la vida familiar, y que exigen un camino de perdón y reconciliación. 

2. (CAMINO DEL PERDON): 

Al mismo tiempo que intenta dar el paso del perdón, cada uno tiene que preguntarse con serena humildad si no ha creado las condiciones para exponer al otro a cometer ciertos errores. Algunas familias sucumben cuando los cónyuges se culpan mutuamente, pero «la experiencia muestra que, (1) con una ayuda adecuada y (2) con la acción de reconciliación de la gracia, un gran porcentaje de crisis matrimoniales se superan de manera satisfactoria. (p.ej.ENCUENTROS DE RENOVACIÓN MATRIMONIAL-Minuto de Dios, Comunidad Alegría)) Saber perdonar y sentirse perdonados es una experiencia fundamental en la vida familiar»[254]. «El difícil arte de la reconciliación, que requiere del sostén de la gracia, necesita la generosa colaboración de familiares y amigos, y a veces incluso de ayuda externa y profesional»[255].

(3.DATO DE LA EXPERIENCIA) 237.Se ha vuelto frecuente que, cuando uno siente que no recibe lo que desea, o que no se cumple lo que soñaba, eso parece ser suficiente para dar fin a un matrimonio. Así no habrá matrimonio que dure. (CIRCUNSTANCIAS DE LAS CRISIS:) A veces, para decidir que todo acabó (1) basta una insatisfacción, (2) una ausencia en un momento en que se necesitaba al otro, (3) un orgullo herido o (4) un temor difuso. (5) Hay situaciones propias de la inevitable fragilidad humana, a las cuales se otorga una carga emotiva demasiado grande. Por ejemplo, (5.1) la sensación de no ser completamente correspondido, (5.2) los celos, (5.3) las diferencias que surjan entre los dos, (5.4) el atractivo que despiertan otras personas, (5.5) los nuevos intereses que tienden a apoderarse del corazón, (5.6) los cambios físicos del cónyuge, y tantas otras cosas que, más que atentados contra el amor, son oportunidades que invitan a recrearlo una vez más.

Hasta aquí la presentación de la primera parte sobre el manejo de las crisis según el Papa Francisco 

Los invito a enfrentar con sano realismo y esperanza cristiana las crisis que forman parte de la realidad de las parejas y familias y buscar los más pronto las ayudas adecuadas.  En Casa y Comunidad “Alegría” estamos dispuestos siempre a acogerlos.

Los confío a todos en mi oración a los corazones amantes y misericordiosos de Jesús y de María.

Fraternalmente,,

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar Minuto de Dios
rtellezv@hotmail.com

Iniciar un nuevo año en pareja y familia con la Alegría del Evangelio

Iniciar un nuevo año en Pareja y Familia con “La Alegría del Evangelio”

Este es el título es  de la exhortación Apostólica “Evangelli Gaudium” que nos ha regalado  nuestro querido  Papa Francisco a todos nosotros: laicos, sacerdotes, agentes de pastoral y a todos los cristianos, en general: “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús.  Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento.  CON JESUCRISTO SIEMPRE NACE Y RENACE LA ALEGRÍA”. (n. 1) Como quisiéramos iniciar un nuevo año con esta alegría profunda de saber que más que simples creaturas, somos HIJOS AMADOS DE DIOS.  Nos lo garantiza el mismo Jesús:

“y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí. (Jn 17,23).

Continue reading “Iniciar un nuevo año en pareja y familia con la Alegría del Evangelio”

La experiencia de la Pascua de un ser querido en la Familia

LA EXPERIENCIA DE LA PASCUA DE UN SER QUERIDO EN LA FAMILIA

Con motivo de la pascua de mi Padre Julio Cesar Téllez Ulloa, el día domingo 23 de julio a la edad de 86 años, en Vélez (Santander),  quiero expresar mis agradecimientos al Señor por su llamada y nacimiento para el cielo de mi querido papá y a todos ustedes por sus mensajes, saludos y presencias que hacen parte de ese bálsamo del amor de  nuestro Padre Dios, el “Dios de la vida” que siempre nos acompaña en esos momentos tan dolorosos a nivel humano.

Por tal motivo quiero compartir las enseñanzas del Papa Francisco en la Exhortación apostólica LA ALEGRÍA DEL AMOR” sobre estas experiencias que marcan las vidas de todas las familias.   Los hacemos en el contexto de preparación para la venida de nuestro querido Santo Padre a Colombia.  Estamos invitados a dar un “PRIMER PASO” a nivel de la Pastoral Familiar del Minuto de Dios y de la Comunidad Matrimonial Alegría para hacer una bella acogida a quien viene a confirmarnos en la fe. 

CUANDO LA MUERTE CLAVA SU AGUIJÓN

253. A veces la vida familiar se ve desafiada por la muerte de un ser querido. No podemos dejar de ofrecer la luz de la fe para acompañar a las familias que sufren en esos momentos[280]. Abandonar a una familia cuando la lastima una muerte sería una falta de misericordia, perder una oportunidad pastoral, y esa actitud puede cerrarnos las puertas para cualquier otra acción evangelizadora.

254. Comprendo la angustia de quien ha perdido una persona muy amada, un cónyuge con quien ha compartido tantas cosas. Jesús mismo se conmovió y se echó a llorar en el velatorio de un amigo (cf. Jn 11,33.35). ¿Y cómo no comprender el lamento de quien ha perdido un hijo? Porque «es como si se detuviese el tiempo: se abre un abismo que traga el pasado y también el futuro […] Y a veces se llega incluso a culpar a Dios. Cuánta gente —los comprendo— se enfada con Dios»[281]. «La viudez es una experiencia particularmente difícil […] Algunos, cuando les toca vivir esta experiencia, muestran que saben volcar sus energías todavía con más entrega en los hijos y los nietos, y encuentran en esta experiencia de amor una nueva misión educativa […] A quienes no cuentan con la presencia de familiares a los que dedicarse y de los cuales recibir afecto y cercanía, la comunidad cristiana debe sostenerlos con particular atención y disponibilidad, sobre todo si se encuentran en condiciones de indigencia»[282].

Continue reading “La experiencia de la Pascua de un ser querido en la Familia”

La acción misteriosa del Resucitado “antídoto” para el pesimismo, el fatalismo y la desconfianza en las parejas y las familias

En este camino Pascual, que nos llevará a la fiesta de Pentecostés, los saludo como los primeros cristianos: ¡CRISTO HA RESUCITADO ALELUYA!  Y respondemos: ¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO ALELUYA!  Para nosotros, como afirma Papa Francisco: El EVANGELIO ES EL MENSAJE MÁS HERMOSO QUE TIENE ESTE MUNDO (n.277).

Quiero registrar con mucho gozo el inicio, el pasado 4 de abril  de las “Jornadas de Espiritualidad Conyugal en la Pastoral Familiar del Minuto de Dios y la Comunidad Matrimonial Alegría, con el tema “La alegría del Amor conyugal y familiar”.

Con el Papa Francisco nos proponemos recuperar la Alegría de la Resurrección, las razones para vivir, luchar y edificar la pareja y la familia como lugares de auténtica realización humana integral. Jornadas que servirán de inicio en su caminar en la fe de muchas parejas que llegan por primera vez y de refuerzo para las parejas que asisten a los Encuentros de Renovación matrimonial y de Renovación para Novios.

El Papa Francisco  afirmaba en la Exhortación Apostólica “La Alegría del Evangelio”  (n. 275), sobre esa falta de espiritualidad profunda que se traduce en el pesimismo, el fatalismo, la desconfianza. Y refiriéndose a la misión de la Iglesia, en este caso aplicable a la misión de los esposos, decía:

“Algunas personas no se entregan a la misión, pues creen que nada puede cambiar y entonces para ellos es inútil esforzarse.  Piensan así: “¿Para qué me voy a privar de mis comodidades y placeres si no voy a ver ningún resultado importante?”

Con esa actitud dice el Papa es “imposible ser misioneros”, en nuestro caso, construir un auténtico proyecto de pareja y de familia; Tal actitud, afirma el Papa es precisamente “una excusa maligna para quedarse encerrados en la comodidad, la flojera, la tristeza insatisfecha, el vacío egoísta”.  Y lo que es más grave se trata de una “actitud autodestructiva”  y  no dice el por qué: “El hombre no puede vivir sin esperanza: su vida, condenada a la insignificancia, se volvería insoportable”.

También el Papa nos ofrece el antídoto:

Si pensamos que las cosas no van a cambiar, recordemos que Jesucristo ha triunfado sobre el pecado y la muerte y está lleno de poder. JESUCRISTO VERDADERAMENTE VIVE.  De otro modo, si “Cristo no resucitó, nuestra predicación está vacía” (1ª Cor 15,14). El Evangelio nos relata que cuando los primeros discípulos salieron a predicar, “el Señor colaboraba  con ellos  y confirmaba la Palabra” (Mc 16,20).  Eso también sucede hoy.  Se nos invita a descubrirlo, a vivirlo.  Cristo resucitado y glorioso es la fuente profunda de nuestra esperanza, y no nos faltará su ayuda para cumplir la misión que nos encomienda.

En el n. 276 de la citada Exhortación Apostólica, el Papa afirma categóricamente que la resurrección no es algo del pasado y entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo:

“Donde parece que todo ha muerto, por todas partes, vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable”.

Pero el Papa es realista y reconoce también la “presencia del mal” que daña y hace sufrir, en nuestro caso, a muchas parejas/familias en el mundo:

“Verdad que muchas veces parece que Dios no existiera: vemos injusticias, maldades, indiferencias y crueldades que no ceden.  Pero también es cierto que en medio de la oscuridad, siempre, que tarde o temprano produce un fruto.  En un campo arrasado vuelve a aparecer la vida, tozuda en invencible.  Habrá muchas cosas negras, pero el bien siempre tiende a volver a brotar y a difundirse”.

Y nos regala para finalizar unas bellísimas palabras de esperanza, que debieran convertirse en preciosas joyas  que animen nuestros procesos de escucha, de perdón,  de reconciliación y de renovación de las parejas/familias:

“Cada día en el mundo renace la belleza, que resucita transformada a través de las tormentas de la historia.  Los valores tienden siempre a reaparecer de nuevas maneras, y de hecho el ser humano ha renacido muchas veces de lo que parecía irreversible.  Esa es la fuerza de la resurrección y cada evangelizador es un instrumento de ese dinamismo”.

Termino invitándolos a renovar  la fe en el poder del Resucitado en nuestras vidas, en las parejas y familias y lo hago con las siete afirmaciones de fe, del Papa Francisco en el N. 278:

-LA FE ES TAMBIEN CREERLE A ÉL. -CREER QUE ES VERDAD QUE NOS AMA. -QUE VIVE. -QUE ES CAPAZ DE INTERVENIR MISTERIOSAMENTE. -QUE NO NOS ABANDONA.  -QUE SACA BIEN DEL MAL CON SU PODER Y SU INFINITA CREATIVIDAD. -ES CREER QUE EL MARCHA VICTORIOSO EN LA HISTORIA.

Los confío a todos ustedes, en mi oración, a los corazones amantes de Jesús y de María.

Hermano y servidor en Cristo,

P. Raúl Téllez V. CJM

rtellev@hotmail.com

Director Pastoral Familiar

Minuto de Dios

EL AMOR EN EL MATRIMONIO (Según el Papa Francisco)

 

En este editorial quisiera compartir el texto de la primera parte del capítulo cuarto de la Exhortación Apostólica Postsinodal “La alegría del Amor” del Papa Francisco. Los invito a continuar en el conocimiento de este documento del Sínodo de la Familia que, es fruto de dos años de reflexión de toda la Iglesia Universal. Ojalá lo leamos personalmente, en pareja y familia y lo compartamos en nuestras koinonías frutos de los Encuentros de Renovación Matrimonial. (Lo subrayado es una ayuda para la lectura).

89. “Todo lo dicho no basta para manifestar el evangelio del matrimonio y de la familia si no nos detenemos especialmente a hablar de amor. Porque no podremos alentar un camino de fidelidad y de entrega recíproca si no estimulamos el crecimiento, la consolidación y la profundización del amor conyugal y familiar. En efecto, la gracia del sacramento del matrimonio está destinada ante todo «a perfeccionar el amor de los cónyuges»[104]. También aquí se aplica que, «podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve» (1 Co 13,2-3). Pero la palabra «amor», una de las más utilizadas, aparece muchas veces desfigurada[105].

Nuestro amor cotidiano

90. En el así llamado himno de la caridad escrito por san Pablo, vemos algunas características del amor verdadero:

«El amor es paciente,es servicial;

el amor no tiene envidia,

no hace alarde,

no es arrogante,

no obra con dureza,

no busca su propio interés,

no se irrita,

no lleva cuentas del mal,

no se alegra de la injusticia,

sino que goza con la verdad.

Todo lo disculpa,

todo lo cree,

todo lo espera,

todo lo soporta» (1 Co 13,4-7).

Esto se vive y se cultiva en medio de la vida que comparten todos los días los esposos, entre sí y con sus hijos. Por eso es valioso detenerse a precisar el sentido de las expresiones de este texto, para intentar una aplicación a la existencia concreta de cada familia.

Paciencia

91. La primera expresión utilizada es makrothymei. La traducción no es simplemente que «todo lo soporta», porque esa idea está expresada al final del v. 7. El sentido se toma de la traducción griega del Antiguo Testamento, donde dice que Dios es «lento a la ira» (Ex 34,6; Nm 14,18). Se muestra cuando la persona no se deja llevar por los impulsos y evita agredir. Es una cualidad del Dios de la Alianza que convoca a su imitación también dentro de la vida familiar. Los textos en los que Pablo usa este término se deben leer con el trasfondo del Libro de la Sabiduría (cf. 11,23; 12,2.15-18); al mismo tiempo que se alaba la moderación de Dios para dar espacio al arrepentimiento, se insiste en su poder que se manifiesta cuando actúa con misericordia. La paciencia de Dios es ejercicio de la misericordia con el pecador y manifiesta el verdadero poder.

92. Tener paciencia no es dejar que nos maltraten continuamente, o tolerar agresiones físicas, o permitir que nos traten como objetos. El problema es cuando exigimos que las relaciones sean celestiales o que las personas sean perfectas, o cuando nos colocamos en el centro y esperamos que sólo se cumpla la propia voluntad. Entonces todo nos impacienta, todo nos lleva a reaccionar con agresividad. Si no cultivamos la paciencia, siempre tendremos excusas para responder con ira, y finalmente nos convertiremos en personas que no saben convivir, antisociales, incapaces de postergar los impulsos, y la familia se volverá un campo de batalla. Por eso, la Palabra de Dios nos exhorta: «Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad» (Ef 4,31). Esta paciencia se afianza cuando reconozco que el otro también tiene derecho a vivir en esta tierra junto a mí, así como es. No importa si es un estorbo para mí, si altera mis planes, si me molesta con su modo de ser o con sus ideas, si no es todo lo que yo esperaba. El amor tiene siempre un sentido de profunda compasión que lleva a aceptar al otro como parte de este mundo, también cuando actúa de un modo diferente a lo que yo desearía.

Actitud de servicio

93. Sigue la palabra jrestéuetai, que es única en toda la Biblia, derivada de jrestós (persona buena, que muestra su bondad en sus obras). Pero, por el lugar en que está, en estricto paralelismo con el verbo precedente, es un complemento suyo. Así, Pablo quiere aclarar que la «paciencia» nombrada en primer lugar no es una postura totalmente pasiva, sino que está acompañada por una actividad, por una reacción dinámica y creativa ante los demás. Indica que el amor beneficia y promueve a los demás. Por eso se traduce como «servicial».

94. En todo el texto se ve que Pablo quiere insistir en que el amor no es sólo un sentimiento, sino que se debe entender en el sentido que tiene el verbo «amar» en hebreo: es «hacer el bien». Como decía san Ignacio de Loyola, «el amor se debe poner más en las obras que en las palabras»[106]. Así puede mostrar toda su fecundidad, y nos permite experimentar la felicidad de dar, la nobleza y la grandeza de donarse sobreabundantemente, sin medir, sin reclamar pagos, por el solo gusto de dar y de servir.

Sanando la envidia

95. Luego se rechaza como contraria al amor una actitud expresada como zeloi (celos, envidia). Significa que en el amor no hay lugar para sentir malestar por el bien de otro (cf. Hch 7,9; 17,5). La envidia es una tristeza por el bien ajeno, que muestra que no nos interesa la felicidad de los demás, ya que estamos exclusivamente concentrados en el propio bienestar. Mientras el amor nos hace salir de nosotros mismos, la envidia nos lleva a centrarnos en el propio yo. El verdadero amor valora los logros ajenos, no los siente como una amenaza, y se libera del sabor amargo de la envidia. Acepta que cada uno tiene dones diferentes y distintos caminos en la vida. Entonces, procura descubrir su propio camino para ser feliz, dejando que los demás encuentren el suyo.

96. En definitiva, se trata de cumplir aquello que pedían los dos últimos mandamientos de la Ley de Dios: «No codiciarás los bienes de tu prójimo. No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de él» (Ex20,17). El amor nos lleva a una sentida valoración de cada ser humano, reconociendo su derecho a la felicidad. Amo a esa persona, la miro con la mirada de Dios Padre, que nos regala todo «para que lo disfrutemos» (1 Tm 6,17), y entonces acepto en mi interior que pueda disfrutar de un buen momento. Esta misma raíz del amor, en todo caso, es lo que me lleva a rechazar la injusticia de que algunos tengan demasiado y otros no tengan nada, o lo que me mueve a buscar que también los descartables de la sociedad puedan vivir un poco de alegría. Pero eso no es envidia, sino deseos de equidad.

Sin hacer alarde ni agrandarse

97. Sigue el término perpereuotai, que indica la vanagloria, el ansia de mostrarse como superior para impresionar a otros con una actitud pedante y algo agresiva. Quien ama, no sólo evita hablar demasiado de sí mismo, sino que además, porque está centrado en los demás, sabe ubicarse en su lugar sin pretender ser el centro. La palabra siguiente —physioutai— es muy semejante, porque indica que el amor no es arrogante. Literalmente expresa que no se «agranda» ante los demás, e indica algo más sutil. No es sólo una obsesión por mostrar las propias cualidades, sino que además se pierde el sentido de la realidad. Se considera más grande de lo que es, porque se cree más «espiritual» o «sabio». Pablo usa este verbo otras veces, por ejemplo para decir que «la ciencia hincha, el amor en cambio edifica» (1 Co 8,1). Es decir, algunos se creen grandes porque saben más que los demás, y se dedican a exigirles y a controlarlos, cuando en realidad lo que nos hace grandes es el amor que comprende, cuida, protege al débil. En otro versículo también lo aplica para criticar a los que se «agrandan» (cf. 1 Co 4,18), pero en realidad tienen más palabrería que verdadero «poder» del Espíritu (cf. 1 Co 4,19).

98. Es importante que los cristianos vivan esto en su modo de tratar a los familiares poco formados en la fe, frágiles o menos firmes en sus convicciones. A veces ocurre lo contrario: los supuestamente más adelantados dentro de su familia, se vuelven arrogantes e insoportables. La actitud de humildad aparece aquí como algo que es parte del amor, porque para poder comprender, disculpar o servir a los demás de corazón, es indispensable sanar el orgullo y cultivar la humildad. Jesús recordaba a sus discípulos que en el mundo del poder cada uno trata de dominar a otro, y por eso les dice: «No ha de ser así entre vosotros» (Mt 20,26). La lógica del amor cristiano no es la de quien se siente más que otros y necesita hacerles sentir su poder, sino que «el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro servidor» (Mt 20,27). En la vida familiar no puede reinar la lógica del dominio de unos sobre otros, o la competición para ver quién es más inteligente o poderoso, porque esa lógica acaba con el amor. También para la familia es este consejo: «Tened sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes» (1 P 5,5).

Amabilidad

99. Amar también es volverse amable, y allí toma sentido la palabra asjemonéi. Quiere indicar que el amor no obra con rudeza, no actúa de modo descortés, no es duro en el trato. Sus modos, sus palabras, sus gestos, son agradables y no ásperos ni rígidos. Detesta hacer sufrir a los demás. La cortesía «es una escuela de sensibilidad y desinterés», que exige a la persona «cultivar su mente y sus sentidos, aprender a sentir, hablar y, en ciertos momentos, a callar»[107]. Ser amable no es un estilo que un cristiano puede elegir o rechazar. Como parte de las exigencias irrenunciables del amor, «todo ser humano está obligado a ser afable con los que lorodean»[108]. Cada día, «entrar en la vida del otro, incluso cuando forma parte de nuestra vida, pide la delicadeza de una actitud no invasora, que renueve la confianza y el respeto […] El amor, cuando es más íntimo y profundo, tanto más exige el respeto de la libertad y la capacidad de esperar que el otro abra la puerta de su corazón»[109].

100. Para disponerse a un verdadero encuentro con el otro, se requiere una mirada amable puesta en él. Esto no es posible cuando reina un pesimismo que destaca defectos y errores ajenos, quizás para compensar los propios complejos. Una mirada amable permite que no nos detengamos tanto en sus límites, y así podamos tolerarlo y unirnos en un proyecto común, aunque seamos diferentes. El amor amable genera vínculos, cultiva lazos, crea nuevas redes de integración, construye una trama social firme. Así se protege a sí mismo, ya que sin sentido de pertenencia no se puede sostener una entrega por los demás, cada uno termina buscando sólo su conveniencia y la convivencia se torna imposible. Una persona antisocial cree que los demás existen para satisfacer sus necesidades, y que cuando lo hacen sólo cumplen con su deber. Por lo tanto, no hay lugar para la amabilidad del amor y su lenguaje. El que ama es capaz de decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan. Veamos, por ejemplo, algunas palabras que decía Jesús a las personas: «¡Ánimo hijo!» (Mt 9,2). «¡Qué grande es tu fe!» (Mt 15,28). «¡Levántate!» (Mc 5,41). «Vete en paz» (Lc 7,50). «No tengáis miedo» (Mt 14,27). No son palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian. En la familia hay que aprender este lenguaje amable de Jesús”.

Lo recuerdo en mi oración con cariño sacerdotal y los entrego a todos a los Corazones amantes de Jesús y de María.

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar Minuto de Dios
rtellezv@hotmail.com

Anunciar la Belleza del Amor Conyugal y Familiar. “Pedir permiso, agradecer y pedir perdón” (Papa Francisco)

Anunciar la Belleza del Amor Conyugal y Familiar. “Pedir permiso, agradecer y pedir perdón” (Papa Francisco)

Como Pastoral Familiar del Minuto de Dios registramos, con gran alegría, la convocatoria del Papa Francisco a la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema: Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización que se realizará en dos etapas en el segundo semestre del 2014 y del 2015. El Sínodo es una institución eclesial antigua y tiene como misión primaria asesorar al Papa Francisco en temas que él considera urgentes para la dirección de las Iglesia. La palabra Sínodo significa literalmente “caminar juntos” y me llama la atención la manera inédita como Papa Francisco ha querido escuchar a todos los estamentos de la Iglesia universal a través de un cuestionario sobre los problemas más urgentes de las parejas y las familias de hoy.

Acaba de ser publicada por parte de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos el Instrumentum Laboris. El texto básico de trabajo está estructurado en tres partes y retoma, según un orden funcional a la Asamblea sinodal, las ocho temáticas propuestas en el cuestionario. La primera parte está dedicada al Evangelio de la familia, en el contexto del plan de Dios y la vocación de la persona en Cristo, horizonte dentro del cual se releva el conocimiento y la recepción del dato bíblico y de los documentos del Magisterio de la Iglesia, incluidas las dificultades, entre las cuales la comprensión de la ley natural. La segunda parte trata de las diversas propuestas relativas a la pastoral familiar, incluidos los correspondientes desafíos y las situaciones difíciles. La tercera parte está dedicada a la apertura a la vida y a la responsabilidad educativa de los padres, que caracteriza el matrimonio entre el hombre y la mujer, con particular referencia a las situaciones pastorales actuales.

Continue reading “Anunciar la Belleza del Amor Conyugal y Familiar. “Pedir permiso, agradecer y pedir perdón” (Papa Francisco)”

Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2018

Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2018

Publicamos a continuación el texto del Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2018 cuyo tema es : «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12). Ojalá lo podamos leer y comentar en pareja y familia, en la koinonías de nuestra querida Comunidad Matrimonial “Alegría”.

(Lo subrayado, las enumeraciones y los paréntesis son ayudas pedagógicas que no son del mensaje original).

Mensaje del Santo Padre

«Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12)

Queridos hermanos y hermanas:

Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión»,[1] que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida.

Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12).

Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.

Continue reading “Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2018”

La Iglesia que amamos, que soñamos y que queremos servir

 

Nuestro querido Papa Francisco que nos sorprende cada día con sus palabras, sus acciones, y sobre todo sus intuiciones que nos dejan ver un gran ser humano, un gran creyente con una formación y espiritualidad profundas, nos dice en su reciente Exhortación Apostólica “La Alegría del Evangelio” unas palabras muy bellas sobre la Iglesia que todos soñamos y que reflejan también mi sueño y gran anhelo como creyente y presbítero:

Ser Iglesia es ser Pueblo de Dios, de acuerdo con el gran proyecto de amor del Padre. Esto implica ser el fermento de Dios en medio de la humanidad. Quiere decir anunciar y llevar la salvación de Dios en este mundo nuestro, que a menudo se pierde, necesitado de tener respuestas que alienten, que den esperanza, que den nuevo vigor en el camino. La Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio”. (n. 114)

Podríamos profundizar en las consecuencias de estas intuiciones del Papa Francisco para cada uno de nosotros que como bautizados-confirmados, hacemos parte viva de esta comunidad de creyentes.

Ser Iglesia es sentirse “Pueblo de Dios”, vivir siempre en camino, buscando cada día encarnar el GRAN PROYECTO DE AMOR DEL PADRE en nuestros proyectos y relaciones de vida, de familia y de comunidad. Ya lo decía la Carta de San Pedro, refiriéndose a todos:

“Pero ustedes son raza elegida, sacerdocio real, nación santa y pueblo adquirido para que proclame las maravillas del que los llamo a las tinieblas a su maravillosa luz. Los que antes no eran pueblo, ahora son pueblo de Dios; lo que antes no habían alcanzado misericordia ahora la han alcanzado” (1 Pe 2, 9-10).

Por el bautismo todos somos sacerdotes, lo que significa ofrecer “sacrificios espirituales por medio de Jesucristo” (1 Pe 2,5). Con ello se refiere a la vida misma del cristiano, hombre o mujer, se encuentre donde se encuentre y en cualquier profesión, ofrecida a Dios como don de Dios y portadora de la salvación de Jesús.

La vida de Jesús como no la presentan los evangelios fue de: obediencia filial al Padre, de amor incondicional que no conoció barreras, su opción por los pobres, débiles y marginados, su lucha por la igualdad y la justicia hasta derramar su sangre en la cruz por todos nosotros y ser fuente de nuestra Reconciliación y de nuestra Vida Nueva. En esto consistió el sacerdocio de Cristo, y en esto consiste el sacerdocio del cristiano recibido en el bautismo.

Entonces, ¿para qué sirven los diáconos, presbíteros y obispos? El ministerio de estos responsables y pastores de la Iglesia ha sido instituido por el mismo Jesucristo, para que a imitación suya, estén justamente al servicio de la comunidad cristiana, de su conducción para que esta siga fiel a su compromiso sacerdotal de vida y testimonio.

Como personas bautizadas, son sacerdotes como los demás; como ministros ordenados, representan a Jesús en su función de guía y pastor de la comunidad.Lo afirma la misma Carta de Pedro en su testamento espiritual:

“A los presbíteros que están entre ustedes les ruego como colega, testigo de la pasión de Cristo y participe de la gloria que se ha de revelar: apacienten el rebaño de Dios que les han confiado, cuidando de él no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por ambición de dinero, sino generosamente; no como tiranos de los que les han asignado, sino como modelos del rebaño. Así, cuando se revele el Pastor supremo, recibirán también la corona eterna de la gloria”. (1 Pe 5,1-4).

San Juan Eudes, un gran artesano de la renovación de vida cristiana y un gran comprometido con la renovación de los sacerdotes en el S. XVII, fundó la Congregación de Jesús y de María (Padres Eudistas) para estos fines y dentro de los grandes ideales que él propone para el sacerdote de todos los tiempos nos dice algo que ha guiado mi camino como presbítero en estos 25 años:

“El pastor y el sacerdote deben ser el protector, defensor, consolador, padre y refugio de los pobres, de las viudas, de los huérfanos, de los que no pueden defenderse, de los oprimidos y de todos los miserables” (O.E. P.420).

Doy gracias a Dios por estos 25 años de servicio que me ha permitido vivir como presbítero al servicio de la formación de futuros presbíteros y sobre todo de la pastoral familiar. Nuestro fallecido nobel de literatura decía que la vida que realmente vale la pena es la que se podía contar. Yo agregaría, sencillamente, que es sobre todo la que se puede agradecer, porque todo es regalo de Dios:

Gracias al Señor por su llamado a la vida, por mi familia, por mi comunidad y mis formadores, por todos aquellos que han colocado su granito de arena para que el 19 de agosto pueda estar celebrando mis bodas de plata sacerdotales. Gracias a ustedes queridas parejas de la Comunidad Alegría con las cuales hemos caminado juntos, hemos crecido y que son parte de grandes satisfacciones en este bello y exigente camino del amor.

Finalizo con un compromiso de vida hacia el futuro por la autentica renovación de nuestra amada Iglesia, citando de nuevo al Papa Francisco:

“La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre (…). Todos pueden participar de alguna manera en la vida eclesial, todos pueden integrar la comunidad, y tampoco las puertas de los sacramentos deberían cerrarse por una razón cualquiera. Esto vale sobre todo cuando se trata de ese sacramento que es la ‘puerta’, el Bautismo. La Eucaristía, si bien constituye la plenitud de la vida sacramental, no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles. (…) A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas”. (EG n.47).

Los confío a todos ustedes, en mi oración, a los corazones amantes de Jesús y de María.

Hermano y servidor en Cristo,

P. Raúl N. Téllez V.

Director Pastoral Familiar “Minuto de Dios”

rtellev@hotmail.com