A todas las personas que se conectan a nuestra página les contamos que a partir de la fecha desde el AREA DE PSICOLOGIA, haremos un recorrido interesante por diversas temáticas, donde tomaremos aspectos prácticos para ser discutidos con su pareja y que redunden en beneficio de sus hijos.Sin más preámbulos iniciaremos con este artículo. Sin lugar a duda el amor y respeto que nos merecemos por ser personas e hijos de Dios (Dignidad), debe iniciar por cada uno de nosotros como seres individuales para entender y comprender la dignidad de nuestra pareja; pero esto parte de reconocer la manera como nos queremos y valoramos.
Permanentemente nos preocupa saber: ¿quién soy yo?, ¿cómo soy?, ¿qué pienso de mí mismo(a)?, ¿estoy contento con mi cuerpo y mi manera de ser? Antes de la concepción nuestros padres ya han iniciado nuestra historia. Es posible que nos hayan deseado o, por el contrario, nos hayan rechazado. Este planteamiento comienza a determinar, al menos en parte, nuestra propia vida.
Luego el embarazo, si fue muy difícil para la madre, o sí, por el contrario, fue agradable y lleno de esperanzas. Si la relación de pareja es armónica, con una comunicación adecuada y con la expresión tierna del afecto y la sensualidad. O si estuvo matizada de acaloradas discusiones, peleas, incluso golpes. Más adelante, el alumbramiento. Para unos es traumático en el aspecto médico; siempre lo es desde el punto de vista psicológico, pues el bebé está muy cómodo en el útero materno y la madre todo lo hace por él. Al nacer, con su grito de dolor, nos está indicando que empieza de alguna manera a asumirse así mismo. Las funciones fisiológicas nadie las hace por él, siente frío o calor, dolor, hambre o sed. Nace con una invalidez total. De allí la importancia del cuidado de los padres y de cómo es impartido ese cuidado. Pues todos estos pequeños y grandes detalles influyen en el desarrollo de una mayor o menor autoestima.
La forma como el padre o la madre bañan al bebé, como se le da seno o biberón, como se le toca y acaricia, van transmitiéndole a ese pequeño ser que vale la pena vivir, sentir, desear, amar, porque él es amado a través de ese trato. O puede sentir la indiferencia, la rabia, hasta el odio, por su presencia, porque así lo hacen sentir los adultos.
La autoestima o capacidad de quererse es un conjunto de ideas, percepciones e imágenes que una persona tiene de sí misma en términos valorativos (Corkille Briggs, 1983; Branden, 1988; Sanford y Donorm, 1985).
Piensa y reflexiona: ¿Cómo nos presentemos?, ¿Cómo hablamos de nosotros mismos?, ¿Qué espacio físico y vivencial ocupamos?, ¿Cómo nos tratamos?, con todo esto vamos enriqueciendo el amor propio.
Tener una autoestima es una acción que desarrollamos a través de nuestra historia. Por eso sentimos amor, cuidado y comprensión por nosotros mismos. Nos sentimos seres humanos valiosos y tratamos de buscar relaciones afectivas satisfactorias. Lo contrario indicará una autoestima baja.
Vemos claramente en Mateo 22:36-40 “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”.
Para los propósitos de este artículo, el verso más importante es Mateo 22:39: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Este es probablemente el verso más citado para la enseñanza de la autoestima, es una orden a amarse a usted mismo, siendo el prerrequisito y el criterio para nuestra conducta hacia nuestro prójimo.
¡Esta es una declaración asombrosa! No nos dice sólo que Jesús nos ordenó amarnos a nosotros mismos, sino que no podemos amar a nuestro prójimo correctamente a menos que primero aprendamos a amarnos a nosotros mismos porque el criterio, o estándar, por el que determinamos decidir cómo amar al prójimo es cómo nos amamos a nosotros mismos!
Espero que este artículo aporte a su vida y le permita reflexionar. Esperamos sus sugerencias, inquietudes, comentarios o preguntas a esta página de la Comunidad Matrimonial Alegría o lalipsico@hotmail.com, escribiendo en el Asunto “Me comunicó para…”
DRA. EULALIA GUZMAN P.
Psicóloga – U.Sabana