La experiencia de la Pascua de un ser querido en la Familia

LA EXPERIENCIA DE LA PASCUA DE UN SER QUERIDO EN LA FAMILIA

Con motivo de la pascua de mi Padre Julio Cesar Téllez Ulloa, el día domingo 23 de julio a la edad de 86 años, en Vélez (Santander),  quiero expresar mis agradecimientos al Señor por su llamada y nacimiento para el cielo de mi querido papá y a todos ustedes por sus mensajes, saludos y presencias que hacen parte de ese bálsamo del amor de  nuestro Padre Dios, el “Dios de la vida” que siempre nos acompaña en esos momentos tan dolorosos a nivel humano.

Por tal motivo quiero compartir las enseñanzas del Papa Francisco en la Exhortación apostólica LA ALEGRÍA DEL AMOR” sobre estas experiencias que marcan las vidas de todas las familias.   Los hacemos en el contexto de preparación para la venida de nuestro querido Santo Padre a Colombia.  Estamos invitados a dar un “PRIMER PASO” a nivel de la Pastoral Familiar del Minuto de Dios y de la Comunidad Matrimonial Alegría para hacer una bella acogida a quien viene a confirmarnos en la fe. 

CUANDO LA MUERTE CLAVA SU AGUIJÓN

253. A veces la vida familiar se ve desafiada por la muerte de un ser querido. No podemos dejar de ofrecer la luz de la fe para acompañar a las familias que sufren en esos momentos[280]. Abandonar a una familia cuando la lastima una muerte sería una falta de misericordia, perder una oportunidad pastoral, y esa actitud puede cerrarnos las puertas para cualquier otra acción evangelizadora.

254. Comprendo la angustia de quien ha perdido una persona muy amada, un cónyuge con quien ha compartido tantas cosas. Jesús mismo se conmovió y se echó a llorar en el velatorio de un amigo (cf. Jn 11,33.35). ¿Y cómo no comprender el lamento de quien ha perdido un hijo? Porque «es como si se detuviese el tiempo: se abre un abismo que traga el pasado y también el futuro […] Y a veces se llega incluso a culpar a Dios. Cuánta gente —los comprendo— se enfada con Dios»[281]. «La viudez es una experiencia particularmente difícil […] Algunos, cuando les toca vivir esta experiencia, muestran que saben volcar sus energías todavía con más entrega en los hijos y los nietos, y encuentran en esta experiencia de amor una nueva misión educativa […] A quienes no cuentan con la presencia de familiares a los que dedicarse y de los cuales recibir afecto y cercanía, la comunidad cristiana debe sostenerlos con particular atención y disponibilidad, sobre todo si se encuentran en condiciones de indigencia»[282].

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El Manejo de las Crisis en la Familia según el Papa Francisco

El Manejo de las Crisis en la Familia según el Papa Francisco

Con la buena noticia de la presencia del Papa francisco en Colombia en el mes de septiembre y como preparación a su visita, los invito a acoger su pensamiento sobre la crisis en la familia, fruto de Sínodo de los Obispos sobre la Familia.

TEXTO ESCOGIDO DE: Exhortación Apostólica Postsinodal, La Alegría del Amor (Amoris Laetitia), del Papa Francisco (2016). (títulos, enumeración y subrayados no son del original de la encíclica, son propios del presentador). 

PRIMERA PARTE

1. EL DESAFÍO DE LAS CRISIS

232. La historia de una familia está surcada por crisis de todo tipo, que también son parte de su dramática belleza. Hay que ayudar a descubrir que una crisis superada no lleva a una relación con menor intensidad sino a mejorar, asentar y madurar el vino de la unión

No se convive para ser cada vez menos felices, sino para aprender a ser felices de un modo nuevo, a partir de las posibilidades que abre una nueva etapa. 

Cada crisis implica un aprendizaje que permite incrementar la intensidad de la vida compartida, o al menos encontrar un nuevo sentido a la experiencia matrimonial. De ningún modo hay que resignarse a una curva descendente, a un deterioro inevitable, a una soportable mediocridad. Al contrario, cuando el matrimonio se asume como una tarea, que implica también superar obstáculos, cada crisis se percibe como la ocasión para llegar a beber juntos el mejor vino. Es bueno acompañar a los cónyuges para que puedan aceptar las crisis que lleguen, tomar el guante y hacerles un lugar en la vida familiar. Los matrimonios experimentados y formados deben estar dispuestos a acompañar a otros en este descubrimiento, de manera que las crisis no los asusten ni los lleven a tomar decisiones apresuradas. Cada crisis esconde una buena noticia que hay que saber escuchar afinando el oído del corazón.

233. La reacción inmediata es resistirse ante el desafío de una crisis, ponerse a la defensiva por sentir que escapa al propio control, porque muestra la insuficiencia de la propia manera de vivir, y eso incomoda. Entonces se usa el recurso de negar los problemas, esconderlos, relativizar su importancia, apostar sólo al paso del tiempo. Pero eso retarda la solución y lleva a consumir mucha energía en un ocultamiento inútil que complicará todavía más las cosas. Los vínculos se van deteriorando y se va consolidando un aislamiento que daña la intimidad. En una crisis no asumida, lo que más se perjudica es la comunicación.  (TRISTE DETERIORO:) De ese modo, poco a poco, (1)alguien que era «la persona que amo» pasa a ser (2)«quien me acompaña siempre en la vida», luego (3) sólo «el padre o la madre de mis hijos», y, (4) al final, «un extraño». 

234. Para enfrentar una crisis se necesita estar presentes. Es difícil, porque a veces las personas se aíslan para no manifestar lo que sienten, se arrinconan en el silencio mezquino y tramposo. En estos momentos es necesario crear espacios para comunicarse de corazón a corazón. El problema es que se vuelve más difícil comunicarse así en un momento de crisis si nunca se aprendió a hacerlo. Es todo un arte que se aprende en tiempos de calma, para ponerlo en práctica en los tiempos duros. Hay que ayudar a descubrir las causas más ocultas en los corazones de los cónyuges, y a enfrentarlas como un parto que pasará y dejará un nuevo tesoro. Pero las respuestas a las consultas realizadas remarcan que en situaciones difíciles o críticas la mayoría no acude al acompañamiento pastoral, ya que no lo siente comprensivo, cercano, realista, encarnado. Por eso, tratemos ahora de acercarnos a las crisis matrimoniales con una mirada que no ignore su carga de dolor y de angustia.

235. Hay crisis comunes que suelen ocurrir en todos los matrimonios, (1)como la crisis de los comienzos, cuando hay que aprender a compatibilizar las diferencias y desprenderse de los padres; (2)o la crisis de la llegada del hijo, con sus nuevos desafíos emocionales; (3) la crisis de la crianza, que cambia los hábitos del matrimonio; (4) la crisis de la adolescencia del hijo, que exige muchas energías, desestabiliza a los padres y a veces los enfrenta entre sí; (5) la crisis del «nido vacío», que obliga a la pareja a mirarse nuevamente a sí misma; (6) la crisis que se origina en la vejez de los padres de los cónyuges, que reclaman más presencia, cuidados y decisiones difíciles. Son situaciones exigentes, que provocan miedos, sentimientos de culpa, depresiones o cansancios que pueden afectar gravemente a la unión.

236. A estas se suman las crisis personales que inciden en la pareja, (1) relacionadas con dificultades económicas, (2)laborales, (3) afectivas, (4) sociales, (5) espirituales. Y se agregan circunstancias inesperadas que pueden alterar la vida familiar, y que exigen un camino de perdón y reconciliación. 

2. (CAMINO DEL PERDON): 

Al mismo tiempo que intenta dar el paso del perdón, cada uno tiene que preguntarse con serena humildad si no ha creado las condiciones para exponer al otro a cometer ciertos errores. Algunas familias sucumben cuando los cónyuges se culpan mutuamente, pero «la experiencia muestra que, (1) con una ayuda adecuada y (2) con la acción de reconciliación de la gracia, un gran porcentaje de crisis matrimoniales se superan de manera satisfactoria. (p.ej.ENCUENTROS DE RENOVACIÓN MATRIMONIAL-Minuto de Dios, Comunidad Alegría)) Saber perdonar y sentirse perdonados es una experiencia fundamental en la vida familiar»[254]. «El difícil arte de la reconciliación, que requiere del sostén de la gracia, necesita la generosa colaboración de familiares y amigos, y a veces incluso de ayuda externa y profesional»[255].

(3.DATO DE LA EXPERIENCIA) 237.Se ha vuelto frecuente que, cuando uno siente que no recibe lo que desea, o que no se cumple lo que soñaba, eso parece ser suficiente para dar fin a un matrimonio. Así no habrá matrimonio que dure. (CIRCUNSTANCIAS DE LAS CRISIS:) A veces, para decidir que todo acabó (1) basta una insatisfacción, (2) una ausencia en un momento en que se necesitaba al otro, (3) un orgullo herido o (4) un temor difuso. (5) Hay situaciones propias de la inevitable fragilidad humana, a las cuales se otorga una carga emotiva demasiado grande. Por ejemplo, (5.1) la sensación de no ser completamente correspondido, (5.2) los celos, (5.3) las diferencias que surjan entre los dos, (5.4) el atractivo que despiertan otras personas, (5.5) los nuevos intereses que tienden a apoderarse del corazón, (5.6) los cambios físicos del cónyuge, y tantas otras cosas que, más que atentados contra el amor, son oportunidades que invitan a recrearlo una vez más.

Hasta aquí la presentación de la primera parte sobre el manejo de las crisis según el Papa Francisco 

Los invito a enfrentar con sano realismo y esperanza cristiana las crisis que forman parte de la realidad de las parejas y familias y buscar los más pronto las ayudas adecuadas.  En Casa y Comunidad “Alegría” estamos dispuestos siempre a acogerlos.

Los confío a todos en mi oración a los corazones amantes y misericordiosos de Jesús y de María.

Fraternalmente,,

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar Minuto de Dios
rtellezv@hotmail.com

Bodas de Oro de la Renovación Carismática Católica

Bodas de Oro de la Renovación Carismática Católica

El Papa Juan XXIII, llamado el “Papa bueno” cuando convocó al Concilio Vaticano II, el 25 de diciembre de 1961 compuso una oración al Espíritu Santo que se debía hacer en   las celebraciones de la Iglesia Católica a lo largo de todo el mundo.  La oración decía así:

“Repítase en el pueblo cristiano el espectáculo de los Apóstoles reunidos en Jerusalén, después de la ascensión de Jesús al cielo, cuando la Iglesia Naciente se encontró unida en comunión de pensamiento y de plegaria con Pedro y en torno a Pedro, pastor de los corderos e las ovejas.  Dígnese el Divino Espíritu escuchar de la forma más consoladora la plegaria que ascienda a Él desde todos los rincones de la tierra.  Renueva en nuestro tiempo los prodigios como de un nuevo Pentecostés”.

Esta oración fue una plegaria profética que anunciaría para la Iglesia tiempos nuevos de renovación impulsada por esa fuerza de lo alto, que nos hace testigos entusiastas del Resucitado en todo el mundo. (cfr. Hechos 1,8).  “La década de los 60 fue testigo de cómo Dios respondió a la oración de Juan XXIII.  El Concilio Vaticano II fue un pasar del Espíritu Santo por nuestro tiempo” (P. D. JARAMILLO, Historia de la Renovación Carismática Católica, Corporación Centro Carismático Minuto de Dios, Bogotá 2010, 15).

El P. Diego se hace esta pregunta clave:  ¿Cuándo y dónde comenzó la RCC? 

El afirma que la respuesta es difícil de dar.  El 15 de agosto de 1960 apareció en la revista “Time” un artículo en el que se leen estas frases:  “Soy católico romano y desde hace años el hablar en lenguas hace parte integrante de mi culto a Dios”. Sin embargo, afirma P. Diego ese y posiblemente muchos otros resurgires de los carismas fueron experiencias aisladas.  Ciertamente los grupos que hicieron historia y que más influyeron en la Corriente Carismática Católica se remontan a 1967, en tres universidades norteamericanas.

“En la década de los 60 en las universidades de Nuestra Señora, en South Bend (Indiana), y en la de Duquesne, en Pittsburg (Pensilvania), se formaron grupos de estudiantes y profesores deseosos de vivir ardientemente la fe:  vigilias bíblicas, asambleas de canto y enseñanza, oración espontánea, misas juveniles seguidas de ágapes para compartir, etc.., eran expresiones normales de vivencia fraternal que, sin embargo, como tantas obras e intentos languidecían tras el primer entusiasmo”.

Afirma el P. Diego una autoridad en el asunto :  “Quizá el pionero fue Ralph Keifer, laico, casado, profesor de Notre Dame en 1965.  Steve Clark, estudiante de filosofía en la Universidad de Yale a su lado Ralph Martin, alumno de filosofía en Notre Dame (1960-64).  Así llegó el 3 de enero de 1967, fiesta del bautismo de Jesús (…). En esa festividad el grupo se congregó a las siete y media de la noche en casa de Florencia Dodge, y en él participaron cuatro católicos:  Ralph Keifer y su esposa Bobbi, Patrick Bourgeois y William Storey profesor de historia de la Iglesia.  Cuando terminaba la reunión, Storey dijo:  Vine a recibir el bautismo en el Espíritu Santo, y no me voy hasta que lo haya recibido”. Un asistente al grupo oró por él diciendo: “Señor tu conoces su corazón y sus necesidades.  Llénalo ahora con tu Espíritu”.  

Ocho días después, el 20 de enero, regresaron a dicho grupo Ralph y Patrick, pidieron que oraran por ellos y recibieron la efusión del Espíritu Santo.  Poco después uno de ellos escribiría:  “Fue como si hubiera entrado en un inmenso mar, solo que el agua era Dios, el agua era el Espíritu Santo”.

Las crónicas guardan, además de los ya citados, algunos nombres de los participantes a ese retiro del 18 y 19 de febrero de 1967:  Patty Gallagher, Karin Sefcik, el Padre Healey y Davidad Mangan.  Este fue precisamente el que planteó la gran pregunta: ¿No se podría renovar nuestra confirmación y suplicar al Espíritu Santo que volviera de nuevo sobre nosotros?  Y cuando el Espíritu Santo llenó a los participantes, Storey dijo:  “El Señor Obispo se va a sorprender cuando sepa que todos fueron bautizados en el Espíritu Santo”.  Este fue, pues, el pesebre de la RCC y según dice Patty Galleger sucedió como si allí se estuviera escribiendo el primer capítulo de un nuevo libro de los Hechos Apostólicos”.

En Colombia los primeros carismáticos llegaron al barrio Minuto de Dios en 1967. Un grupo de sacerdotes y pastores norteamericanos que visitaban el país y deseaban como buenos carismáticos, compartir la experiencia del Espíritu, fueron recibidos por el Padre Rafael García Herreros y Diego Jaramillo.  Uno de esos pastores, Samuel Ballesteros, pastor bautista quiso regresar a Colombia y se ofreció para ayudar a los sacerdotes de la parroquia y predicó incansablemente incasablemente a Jesucristo, sin el menor asomo de proselitismo.  

El resultado de su labor empezó pronto a germinar: en 1969 había ya en el colegio del Minuto de Dios un grupo de oración con alumnos de último año.  Poco después la ola renovadora llegó al seminario mayor de los padres eudistas, Valmaría, donde el rector era el P. Diego Jaramillo.

Mientras tanto la renovación seguía incubándose.  Basta leer las cartas y las intervenciones del P. García Herreros a lo largo de los años 69 y 70 para detectar un proceso en vías de afirmación y madurez. Afirma el P. Diego:  “Quiero reconocer lo que debe la Renovación Carismática en Colombia al P. García Herreros. El fue el propulsor incansable:  en sus alocuciones de la radio o la televisión, en sus cuentos y escritos, en los esfuerzos por formar comunidades, en el anhelo de propicias encuentros y jornadas de toda índole y en la paciencia para soportar las incomprensiones más inesperadas.  El P. García Herreros fue una permanente gracia de Dios para Colombia. Dios lo usó abundantemente y en él la gracia del Señor no fue vana.   

Damos gracias a Dios por estos 50 años de esta corriente de gracias que ha dado muchos frutos en toda Colombia y en el mundo:  vocaciones al sacerdocio, a la vida religiosa, comunidades laicales, algunas de alianza, tantos ministerios de evangelización, de música y de trabajo social.

Una de las comunidades nacidas en este contexto carismático fue la Comunidad Alegría, nombre sugerido por el P. García Herreros para una Comunidad que se encargaría de la Pastoral Familiar en el Minuto de Dios.

Los recuerdo a todos en mi oración y los confío a los corazones amantes de Jesús y de María,

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar Minuto de Dios
rtellezv@hotmail.com

Una lección de amor y de amistad con San Juan Eudes y el Papa Francisco

Una lección de amor y de amistad con San Juan Eudes y el Papa Francisco

En este mes “del amor y de la amistad” no quiero dejar pasar la oportunidad para saludarlos y expresarles mi alegría de pastor por ese bello y dramático camino del amor y de la amistad que el Señor nos ha permitido vivir en cada una de nuestras familias y también en las relaciones que hemos podido tejer en medio de nuestras koinonías  de la gran comunidad “Alegría” y en la Pastoral Familiar del Minuto de Dios.

Inicio compartiendo con ustedes una preciosa oración que, San Juan Eudes, sugería hacerla antes de salir para ir a encontrar a las personas que amamos, los amigos o a nuestro prójimo en general y que nos pueden ayudar a pensar en las cualidades mínimas relacionales que necesitamos para construir la familia, la comunidad y la sociedad en general.  “Adoro en ti, oh Jesús, las santas y divinas disposiciones e intenciones con que trataste con los hombres.  ¡Con qué humildad, caridad, dulzura, paciencia, modestia, desprendimiento de las criaturas y aplicación a Dios lo has hecho!  Deseo, Salvador mío, conversar en adelante, con mi prójimo, con tus disposiciones  que te ruego imprimir en mí.  Te pido perdón por las faltas que contra ellos he cometido”. (OE I, 317).

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Como desarmar el poder del mal?

¿Como desarmar el poder del mal?

El texto  de Mateo en el cual Jesús se revela como “manso y humilde de corazón” (Mt 11,29) es un retrato precioso porque es un texto en el cual Jesús nos  ofrece una definición de sí mismo, “aprendan de mí, que soy…”.  La humildad y la mansedumbre constituyen en la persona de Jesús dos cualidades que se distinguen más que otras y nos permiten adentrarnos en su identidad y  misterio.  Es Mateo el evangelista que más  saca a la luz, la mansedumbre de Jesús.  En el Nuevo Testamento, en efecto, el adjetivo “manso” se encuentra sólo cuatro veces:
Una vez en la primera carta de san Pedro (3,4); las otras tres en Mateo (5,5; 11, 29; 21,5).  Y en el texto  que estamos comentando, Mateo muestra como en Jesús se cumple lo que Isaías había profetizado a través de la figura de un siervo de Dios, llamado a hacer triunfar la justicia a través de una vida de total  mansedumbre: Y en su nombre esperarán las naciones”.  (Mt 12, 18.21). No apagará la vela vacilante, hasta que  haga triunfar la justicia.  No quebrará la caña débil, No gritará, no discutirá, no voceará por las calles. Sobre él pondré mi Espíritu para que anuncie la justicia a las naciones. “ Miren a mi siervo, a mi elegido, a quien prefiero.

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El Señor ha resucitado. Sí, verdaderamente ha resucitado

¡El Señor ha resucitado. Sí, verdaderamente ha resucitado!

Es el grito que resuena en este nuevo tiempo pascual y que acompaña mi saludo de Felices Pascuas de Resurrección a cada uno de ustedes, a sus familias y koinonias.   Que alegría saber que el triunfo de Jesús sobre la muerte es el triunfo de la belleza del amor que se entrega sin reservas, “Hasta la última gota de su sangre y de su agua” (Cfr. Jn 19,34). Un amor que se vive en la verdad y en el bien que dan sentido y nos realiza como personas.

Hay otros que inmolan sus vidas en medio del rencor, del odio, del fanatismo y sólo siembran destrucción, muerte y deshumanización. Que contradictorias estas entregas…

Hoy contemplamos en el Resucitado el paradigma del verdadero amor que nos trae paz, alegría, confianza y la certeza que siempre triunfará la vida y el amor. La última palabra no la tiene el mal, la mentira, el pecado, el sufrimiento, la enfermedad. La última palabra es el grito: “¿Dónde está muerte tu victoria, donde está muerte tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado es la Ley. Pero ¡Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo !  (1ª Cor 15, 55-57).  En este boletín quiero reproducir la declaración del Colegio de Pediatras de Estados Unidos, que creo nos brinda luces y razones serias para rechazar, una vez más, la ideología del género que tanto daño está haciendo a las personas y a las familias.

Los recuerdo en mi oración y los entrego a los corazones amantes de Jesús y de María,

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar Minuto de Dios.

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Llamados a ser “Misioneros de la Misericordia” en las Familias

Llamados a ser “Misioneros de la Misericordia” en las Familias

Al comienzo de nuestro caminar en la fe como Comunidad Matrimonial Alegría y como Pastoral Familiar del Minuto de Dios quiero hacerles extensivo el desafío  del Papa Francisco, con motivo del año de la Misericordia, para convertirnos todos en “Misioneros de la Misericordia” en cada Encuentro de Renovación Matrimonial (ERM) o de Renovación para Novios (ERN), en cada Seminario de Vida en el Espíritu (SVE), en cada Curso de reconocimiento de la Fertilidad; en cada Congreso o Jornada de la Espiritualidad, en la Asamblea de los viernes y en cada consejería en la Casa “Alegría” o Casa de la “Escucha”. 

Afirma el Papa Francisco: 

“Durante la Cuaresma de este Año Santo tengo la intención de enviar los Misioneros de la Misericordia.  Serán un signo de la solicitud materna de la Iglesia por el Pueblo de Dios, para que entre en profundidad en la riqueza de este misterio tan fundamental para la fe”. (MV 18). 

Según el pensamiento original del Papa, su mirada se dirige a los sacerdotes a los cuales “daré autoridad de perdonar también los pecados que están reservados a la Sede Apostólica”.  Pero de una manera extensa se dirige  a todos los laicos que se han comprometido en la Pastoral Familiar, que se convierten, también, en ministros de la Reconciliación y del Perdón, gracias a su consagración bautismal:

“Serán, sobre todo, signo vivo de cómo el Padre acoge cuantos están en busca de su perdón”.  Serán misioneros de la misericordia porque serán los artífices ante todos de un encuentro cargado de humanidad, fuente de liberación, rico de responsabilidad, para superar los obstáculos y retomar la vida nueva del Bautismo”

El modelo lo tenemos en el mismo Jesús en su encuentro con la mujer acusada de  adulterio que todos quieren condenar y lapidar: “Tampoco yo te condeno. Ve y en adelante no peques más” (Jn 8,11). El imperativo “ve y en adelante…” supone que Jesús recupera la total confianza en esa mujer.  No importa su pasado lleno de confusión y de humillación.   Es como si le dijera “tú eres capaz de amar, de ser fiel, de construir una vida digna”.  Sigue adelante, ve a construir un futuro digno porque “eres mujer” no una “adultera” como todos la califican. A las personas no las definen sus pecados, sus errores;  las definen sur ser en Jesucristo, nuestro Hermano mayor, “Hijos/as amados/as de Dios” (Cfr. Lc 3, 22) y como dice San Pablo “Todos han pecado y están privados de la presencia de Dios. Pero son perdonados sin merecerlo, generosamente, porque Cristo Jesús los ha rescatado” (Rm 3, 23-24).   

Jesús tiene que enfrentar a aquellos que ven el pecado afuera, en los demás y no dentro de sí.  “El que no tenga pecado, tire la primera piedra” (Jn 8, 7). Decía Papa Francisco que nuestra sociedad es cruel con el pecador y lo comprobamos frecuentemente en nuestra sociedad colombiana, con el amarillismo de algunos medios de comunicación que, sin pudor ni respeto, se ensañan con la persona que se ha equivocado.  Eso nos degrada a todos, nos hace perder la confianza básica para construir relaciones sanas tanto en la familia como en la sociedad.

No nos cuenta el evangelio que pasó después con la vida de esta mujer.  Pero si estamos seguros que salió  del encuentro con Jesús perdonada, reconciliada consigo misma, con ganas de amar, dignificada porque Jesús despertó  su dignidad de “mujer”;  palabra  que aparece dos veces en el evangelio de Juan, cuando Jesús se dirige a su Madre (cfr. Jn 2,4; 19,26).

¿Qué cosas se requieren para ser un misionero de la Misericordia según San Juan Eudes?

1.Tener compasión de la miseria del otro, porque es misericordioso el que lleva en su corazón, por compasión, las miserias de los miserables.

2.Tener una gran voluntad de socorrerlos en sus  miserias.

3.Pasar entonces del querer al hecho.  

Toda la vida de Jesucristo es leída por San Juan Eudes en clave de Misericordia: “Ahora bien, nuestro redentor se encarnó para ejercer hacia nosotros su gran misericordia. (cfr. OC VIII 52.53).

La Pastoral Familiar en cada Parroquia y Movimiento/grupo Familiar, la Comunidad Matrimonial “Alegría” estamos llamados a responder a este desafío que nos hace el Señor a través del Papa Francisco,  “ser MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE”:

“Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo de hoy… En este Jubileo la Iglesia será llamada a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención.  No caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye.  Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio.  Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad.  Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campantemente para esconder la hipocresía y el egoísmo. (MV 15).

Qué bueno que podamos concretar este llamado. El mundo   necesita parejas y familias que la mueva ese autentico  amor misericordioso y que sean testimonio claro para nuestra sociedad.  Para algunos se necesita sólo dar un primer paso en la dirección justa. 

Los recuerdo en mi oración y los confío a los corazones misericordiosos de Jesús y de María. 

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar del Minuto de Dios

rtellev@hotmail.com

La Carta Encíclica LAUDATO SI “ALABADO SEAS”, sobre el cuidado de la casa común. (Segunda parte)

La Carta Encíclica LAUDATO SI “ALABADO SEAS”, sobre el cuidado de la casa común. (Segunda parte)

Desde el boletín anterior habíamos comenzado una lectura de esta importante Carta Encíclica de nuestro querido Papa Francisco sobre la cuestión de la ecología en clave de aportes a una espiritualidad conyugal y familiar.

En el N. 76 el Papa clarifica la diferencia entre el concepto de “naturaleza” y “creación”. LA NATURALEZA, suele entenderse como un “sistema que se analiza, comprende y gestiona”,  LA CREACIÓN, en cambio, se entiende como un “DON que surge de la mano abierta del Padre de todos, como una realidad iluminada por el amor que nos convoca a una COMUNIÓN UNIVERSAL”; es decir, “TIENE QUE VER CON UN PROYECTO DEL AMOR DE DIOS, donde CADA CRIATURA tiene un valor y un significado”.

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Nueva Carta Encíclica del Papa Francisco: LAUDATO SI “ALABADO SEAS”, sobre el cuidado de la casa común.

Nueva Carta Encíclica del Papa Francisco: LAUDATO SI “ALABADO SEAS”, sobre el cuidado de la casa común.

Con regocijo de hijos de nuestra amada Iglesia Católica, recibimos una nueva Carta Encíclica de nuestro querido Papa Francisco el pasado 24 de mayo, fiesta de Pentecostés, del año 2015, el tercero de su pontificado.  

Deseo presentar algunos numerales que considero nos atañen más a nuestro caminar en la fe como Pastoral Familiar y parejas/familias de la Comunidad Matrimonial “Alegría” y avivan esa bella espiritualidad matrimonial y familiar nos sostiene.

-El punto de partida lo presenta el Papa  del cantico de las creaturas, “Laudato si’, mi’ Signore” de San Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una “hermana”, con la cual compartimos la existencia, y como una “madre bella” que nos acoge entre sus brazos:  “Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba”. (n.1).

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Convocatoria a la Cuarta Jornada de Espiritualidad Conyugal: “La Vocación y la Misión de la Pareja”

Convocatoria a la Cuarta Jornada de Espiritualidad Conyugal: “La Vocación y la Misión de la Pareja”

Pongan el mayor empeño en afianzar su vocación  y su elección. Obrando así nunca caerán (2ª Pedro 1,10)

El próximo viernes 15 de mayo, estaremos celebrando, en el Teatro del Minuto de Dios de la 6 a 10 PM, nuestra  IV Jornada de espiritualidad conyugal, de las parejas que han hecho sus Encuentros de Renovación Matrimonial o de Novios en el Minuto de Dios y de todas las parejas que quieren sanar, profundizar y  renovar el camino del amor que están viviendo.  El tema que nos congrega en esta oportunidad está en sintonía con el próximo Sínodo de los Obispos cuya temática la ha propuesto el Papa Francisco en este sentido: “La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”. Vamos a reflexionar sobre cómo al Matrimonio se llega por un llamado especial del Señor.  Se trata de emprender juntos un camino de seguimiento de Jesucristo, en un proyecto de vida que los lleve a una auténtica realización en pareja, un camino de  perfección en el amor (cfr. Efesios 1,4) que los conduzca a ser santos en pareja, en una cada vez más grande comunión recíproca, haciéndose cargo el uno del otro, de  sus propias realidades: fortalezas y debilidades, animando e inspirando el uno al otro, en todas las dimensiones de la existencia conyugal y familiar.

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