Inscripción Curso Virtual Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad

Curso Virtual Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad

[icebox type=”download” icon=”yes” title=”Inscripción Online”] [/icebox]

PASO 1: Hacer transferencia $150.000 por pareja (Incluye termómetro basal digital importado, manual del método y gastos de envío).  Debes realizar transferencia a la Cuenta de Ahorros 004000134280 de Davivienda a nombre de Raúl Téllez CC. 6762786

PASO 2: Enviar comprobante de transferencia a comunidadalegria@hotmail.es

PASO 3: Llenar formulario de inscripción: 

[icebutton link=”https://forms.gle/P23m2MUnYPXHeRvx8″ type=”btn” color=”btn-success”]Formulario de Inscripción[/icebutton]

 PASO 4: Una vez confirmada la información, llegarán a tu mail las instrucciones para ingresar al Curso (vía Zoom)

[icebox type=”download” icon=”yes” title=”Descripción”]El curso se basa en un conocimiento científico y riguroso de la sexualidad femenina, enseña como reconocer los momentos de fertilidad e infertilidad de la mujer, enseña un estilo más humano de vivir la sexualidad y ayuda a las parejas a asumir juntos la responsabilidad de la fertilidad. El curso estará dirigido por un grupo de servidores certificados internacionalmente por la CIFER para las monitorias de fertilidad y que pertenecen a la Comunidad Matrimonial Alegría y por el “Centro de Enseñanza en el Reconocimiento de la Fertilidad” de las Hermanas Guadalupanas, el cual cuenta con certificación Internacional CIFER y que es dirigido por la Hermana Constanza Ferreira (Hna Paloma) de la Comunidad de las Hermanas Guadalupanas del Padre Celestial. Química Farmacéutica graduada en la Universidad Nacional de Colombia, 1996. Maestría en Química, Universidad Industrial de Santander, 1998. Master en Ciencias del Matrimonio y la Familia, Pontificio Instituto Juan Pablo II, 2007(España).  Monitora en Reconocimiento de la Fertilidad, IVAF (Instituto Valenciano de Fertilidad, España) 2007.  Participación en el VII y VIII simposium Internacional de Regulación Natural de la fertilidad (RENAFER, España). Ponente en el I congreso de la Fertilidad en Nicaragua 2008, en el II congreso de la Fertilidad en Monterrey, (México) 2010 y en el III Congreso de la Fertilidad en Lima, (Perú) 2012.[/icebox]

[icebox type=”info” icon=”yes” title=”Horario”]Se realizará en 6 sesiones de 2 horas, sábados en la tarde y domingos en la mañana, los días Septiembre 12 y 13, Septiembre 19 y 20, Septiembre 26 y 27[/icebox]

1a Sesión – Sábado Septiembre 12  4 a 6 pm – Teología del cuerpo como fundamento del método de reconocimiento de la fertilidad

2a Sesión – Domingo Septiembre 13 10 a 1 pm – Importancia de educar la sexualidad.

3a Sesión – Sábado Septiembre 19 4 a 6 pm – Riqueza de la diferencia sexual e importancia de la virtud del autodominio.  El área de salud sexual y derechos reproductivos de la mujer

4a Sesión – Domingo Septiembre 20 10 a 1 pm – Fisiología de la procreación femenina y masculina.  Bases del método Sintotérmico de doble comprobación.  Indicador del moco cervical, definición del día pico, cálculos preovulatorios.  Taller

5a Sesión – Sábado Septiembre 26 4 a 6 pm – Bases del método.  Indicador de la temperatura basal.  Línea de base y regla 3 sobre 6.  Valoración simultánea de indicadores y ejercicio interactivo con una gráfica sintotérmica

6a Sesión – Domingo Septiembre 27 10 a 1 pm – Taller de ejercicios prácticos del Método Sintotérmico de doble comprobación. 

Te esperamos!!!

(+57) 3012860070   www.facebook.com/comunidadalegria

CUPOS LIMITADOS. GRACIAS POR TU PARTICIPACIÓN!!!

Curso Virtual Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad

La Comunidad Matrimonial Alegría invita al curso en Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad.  El curso se basa en:

•El conocimiento científico y riguroso de la sexualidad femenina

•Enseña como reconocer los momentos de fertilidad e infertilidad de la mujer
•Enseña un estilo mas humano de vivir la sexualidad
•Ayuda a las parejas a asumir juntos la responsabilidad de la fertilidad
 
El curso estará dirigido un grupo de servidores certificados internacionalmente para las monitorias de fertilidad y que pertenecen a la Comunidad Matrimonial Alegría.

El material ha sido preparado por el “Centro de Enseñanza en el Reconocimiento de la Fertilidad” de las Hermanas Guadalupanas, el cual cuenta con certificación Internacional CIFER y que es dirigido por la Hermana Constanza Ferreira (Hna Paloma) de la Comunidad de las Hermanas Guadalupanas del Padre Celestial. Química Farmacéutica graduada en la Universidad Nacional de Colombia, 1996. Maestría en Química, Universidad Industrial de Santander, 1998. Master en Ciencias del Matrimonio y la Familia, Pontificio Instituto Juan Pablo II, 2007(España).  Monitora en Reconocimiento de la Fertilidad, IVAF (Instituto Valenciano de Fertilidad, España) 2007.  Participación en el VII y VIII simposium Internacional de Regulación Natural de la fertilidad (RENAFER, España). Ponente en el I congreso de la Fertilidad en Nicaragua 2008, en el II congreso de la Fertilidad en Monterrey, (México) 2010 y en el III Congreso de la Fertilidad en Lima, (Perú) 2012.

Se entregará: Manual del Curso,  Suplemento de antropología adecuada y la Teología del Cuerpo de San Juan Pablo II como fundamento del MRF, así como unas pinceladas de los MRF modernos tales como Método Billing´s y el Método Sintotérmico de Doble Comprobación, un termómetro basal digital importado y Certificado de asistencia.  Tiene un costo de $150.000 por pareja.

Foto de los asistentes al curso realizado el 8 y 9 de Mayo de 2015

{gallery}stories/CMRF2015{/gallery} 
 
¿Qué es el Método de Reconocimiento de la Fertilidad?
 
El Método de Reconocimiento de la Fertilidad (MRF) es un estilo reparador de vivir la sexualidad conforme al proyecto originario de Dios con el soporte de la antropología adecuada y la teología del cuerpo de San Juan Pablo II, aprendiendo a reconocer los indicadores de fertilidad femeninos y ejerciciendo la práctica de las virtudes como la castidad, el dominio de sí mismo, la paciencia, la responsabilidad procreativa y el amor activo.
 
¿En qué consiste el Sentido Reparador del Método de Reconocimiento de la Fertilidad (MRF)?
 
A. La aplicación del Método de Reconocimiento de la Fertilidad es un desafío para los esposos, ya que habiendo orado y decidido posponer el don del hijo, por razones serias, la práctica de la abstinencia de las relaciones sexuales en la etapa preovulatoria del ciclo femenino, se puede convertir en un momento de reparación por los desordenes propios y por tantos matrimonios que utilizan la anticoncepción, la esterilización y el aborto para posponer el nacimiento de sus hijos. Con este sentido reparador los esposos encuentran el significado para que la continencia periódica responsable no sea una carga en su vida matrimonial  sino que con la fuerza de la oración y el sacrificio sus cuerpos se conviertan en Hostias de Inmolación que se ofrecen junto a Jesús en el Santo Sacrificio de la Eucaristía por la defensa del matrimonio, la familia y la vida.
 
B. Por otra parte el MRF ayuda a los esposos en la búsqueda del don del hijo mediante la interpretación diaria de los indicadores de fertilidad, moco cervical, temperatura basal y cuello uterino. Ofreciéndoles una ventana de fertilidad en donde hay una mayor probabilidad de la concepción del hijo. Por tanto la aplicación del MRF se puede convertir también en reparación por todos aquellos matrimonios que en su deseo desordenado por quedar en embarazo recurren a las técnicas de reproducción asistidas que son indignas de la procreación humana tales como la inseminación artificial, la fecundación in vitro, y el alquiler de vientres, entre otras.
 
Ciencia y Fe al servicio de la auténtica Paternidad Responsable:
 
Gracias al Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre matrimonio y familia; el Instituto Valenciano de Fertilidad (www.ivaf.org) y CIFER (Certificadora Internacional de fertilidad, www.cifer.info) nos hemos capacitado para ofrecer una formación en el que se enseña a los matrimonios el MRF con la riqueza del Magisterio de la Iglesia Católica y con el conocimiento científico adecuado.
 
Objetivos:
 
1- Aprender a orar y reparar por medio de la contemplación eucarística y el Santo Rosario.
2- Conocer la teología del cuerpo de San Juan Pablo II como fundamento de los métodos de reconocimiento de la fertilidad y su importancia en la educación de la sexualidad para el amor, la vida y la familia.
3- Valorar la riqueza de la diferencia sexual en la relación entre el varón y la mujer. Comprendiendo la importancia de la virtud del autodominio.
4- Redescubrir la virtud de la castidad vivida desde los sacramentos, especialmente de la confesión y la Eucaristía. 
5-  Conocer la fisiología de la procreación femenina y masculina
6- Conocer cómo el área de salud sexual y reproductiva con la anticoncepción, esterilización, aborto, inseminación artificial y fecundación in vitro falsifican el significado esponsal del cuerpo y la dignidad de la mujer, del varón y el respeto por la procreación humana.
7- Concientizar al matrimonio de su vocación al amor y a la vida. Desenmascarando la mentalidad anticonceptiva, utilitarista, hedonista y de miedo que paraliza la apertura generosa a la vida promovida por la cultura de la muerte. 
8- Reconocer los indicadores de fertilidad femeninos por medio del Método Sintotérmico de Doble Comprobación y descubrir los beneficios de este estilo de vida.
9- Enseñar el Método Sintotérmico de Doble Comprobación para reconocer la fertilidad, ya sea posponer o buscar el don del hijo.  Aprender a interpretar las gráficas en situaciones especiales:  lactancia, pospildora, estrés, o premenopausia. 
10- Acoger el sentido reparador de este estilo de vivir la sexualidad en el matrimonio con la virtud de la castidad, como una llamada a gestar una nueva revolución sexual que construya la civilización del Amor centrada en la Eucaristía y en la consagración al Inmaculado Corazón de María.
 
Metodología:
 
Taller de espiritualidad y formación en el área de la sexualidad y fertilidad que contiene:
•Adoración Eucarística
•Temática
•Testimonio
•Trabajo práctico 
•Alabanza
•Preparación previa de cada sesión  
•Material de refuerzo (videos, lecturas, etc.)

Encuentro de Renovación para Novios – Julio 2010

Parejas del Encuentro de NoviosEl 10 y 11 de Julio de 2010 se llevo a cabo el primer Encuentro de Renovación para Novios realizado por la Comunidad Matrimonial Alegría.  Fue un fin de semana de grandes bendiciones para las parejas de novios asistentes y para nosotros como Comunidad. A continuación compartimos con ustedes algunos testimonios de las parejas que nos han escrito, al igual que algunas fotos tomadas durante el encuentro…

DIOS ES AMOR. Le doy gracias a Dios por ponernos en nuestro camino el encuentro, ya que con mi prometido llevamos 5 años juntos, tenemos 2 bbs y en nuestra relacion habian conflictos, que no sabiamos que con ayuda de Dios podiamos solucionar, el tener a Dios y a Jesus en nuestra relacion era lo que nos hacia falta, ahora estamos invitando a Dios y Jesus a que sean nuestra roca para llegar al matrimonio que esperamos ya sea pronto. Dios los bendiga, y esperamos que muchas familias tambien sean bendecidas. LILIANA LOPEZ Y JHON MENDEZ. Encuentro de formación de Novios 10 y 11 julio de 2010.

Acá pueden escuchar los testimonios de las parejas de novios asistentes al encuentro:

{mp3}TestimoniosNovios20100716{/mp3}

Compartimos con ustedes algunas fotos tomadas durante el encuentro:

{gallery}stories/Novios2010julio{/gallery}

Testimonios del Encuentro de Renovación Matrimonial

Las parejas asistentes al Encuentro de Renovación Matrimonial del mes de mayo del 2010 comparten con nosotros las experiencias vividas y como les aporta para la restauración de sus hogares y su relación de pareja.  Puede esucharlos a continuación:

{mp3}testimoniosparejasermmayo2010{/mp3}

 

Testimonios del último ERM

Parejas del ERM de MayoEl pasado 21, 22 y 23 de mayo, 21 parejas realizaron su Encuentro de Renovación Matrimonial en la casa de oración San Francisco en Funza.  Ahora han querido compartir con nosotros su testimonio de la experiencia vivida, como llegaron al encuentro con sus situaciones muy particulares y como se van del mismo con la esperanza y fé de que Dios hace posible el milagro del amor.  Estos bellos testimonios son una muestra más de la grandeza y misericordia de nuestro señor Jesucristo con todas las parejas y familias que le abren su corazón.  Puede escucharlos a continuación:

{mp3}testimoniosparejasermmayo2010{/mp3}

También podrá observar algunas imágenes tomadas durante el encuentro.

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Claves para un Matrimonio Feliz

Claves para un Matrimonio FelizDiariamente llegan a Casa Alegría, personas y parejas donde encontramos como palabra recurrente fracaso, quiebra, ruptura; para aludir al divorcio en las más variadas formas…
500 parejas, felizmente casadas, fueron entrevistadas recientemente acerca de lo que más les ha ayudado a sostener su matrimonio,  y sus respuestas, en orden de importancia fueron las siguientes: la confianza mutua (52%); La fe y la espiritualidad (27%); Una buena comunicación (18%). Y muy cerca de estos porcentajes, ellos destacaron el aporte de: El compromiso, amar y luchar por los hijos, trabajar juntos en la solución de conflictos, la paciencia y el perdón, así como pasar tiempo juntos. (Fuente: CARA, Marriage in the Catholic Church: A Survey of U.S. Catholics, 2007, p. 90)

Por su parte, al interrogar a un gran número de personas separadas o divorciadas las encuestas revelaron que para la gran mayoría de ellos (el 58%), lo que más afectó su relación fueron problemas en la comunicación, seguido por la falta de compromiso o confianza (51%). Y especialmente entre los hispanos, los problemas económicos (48%), problemas por la crianza de los hijos (47%) y la relación con la familia del cónyuge (38%). Le seguían en dificultad, el no poder pasar tiempo juntos y dificultades en la vida íntima o sexual (CARA, Marriage in the Catholic Church: A Survey of U.S. Catholics, 2007, p. 100-101)

Independiente de las investigaciones, estudios y estadísticas vemos como el matrimonio tiene su origen en Dios, quien al crear al hombre lo hizo una persona que necesita abrirse a los demás, con una necesidad de comunicarse y que necesita de compañía. No está bien que el hombre esté solo, hagámosle una compañera semejante a él. (Gen. 2,18)

Dios creó al hombre a imagen de Dios, lo creó varón y mujer, y los bendijo diciéndoles: procread y multiplicaos y llenad la tierra. (Gen. 1, 27-28)

El matrimonio es una institución natural, lo exige la propia naturaleza humana. Por lo que es una institución que no puede ser cambiada en sus fines y en sus características, ya que el hacerlo iría contra la naturaleza del hombre.

El matrimonio no es por tanto, efecto de la casualidad o consecuencia de instintos naturales inconscientes. El matrimonio es una sabia institución del Creador para realizar su designio de amor en la humanidad. Por medio de él, los esposos se perfeccionan, y crecen mutuamente. Colaborando con Dios en la procreación de nuevas vidas.

Jesucristo explica a sus discípulos este origen divino del matrimonio: No habéis leído, como Él que creó al hombre al principio, lo hizo varón y mujer? Y dijo: por ello el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos serán una misma carne. (Mt. 19, 4-6)

El matrimonio es una llamada de Dios, es una vocación divina.

El matrimonio es una comunidad de amor, camino de salvación personal y del otro. Las parejas están llamadas al amor, entre más amen, más cerca estarán de Dios, pues Él es AMOR. Siempre hay que dar, buscar la felicidad del otro, no la propia.

Jesucristo eleva la institución natural del matrimonio a la dignidad de sacramento, debido a su importancia. No se conoce el momento preciso, pero conocemos como se refería a él en varias citas bíblicas.

El matrimonio no es un contrato, sino una alianza, es decir, es una acuerdo entre dos personas libres y conscientes. Unidad de hombre y mujer. Es para toda la vida, corriendo la misma suerte los dos. Con una vida en común, llamada a amarse.
Si tratamos de resumir, podemos decir que entre muchos factores, hay algunos que definitivamente pueden ser claves para un matrimonio feliz. Por eso, tendiendo en cuenta estos datos y otros provenientes del trabajo diario en la pastoral familiar en la relación de pareja, esta sección abordará los siguientes temas para que tu los analices:

El compromiso

Como lo muestran las encuestas y lo repite la doctrina de la Iglesia, el amor matrimonial se basa en la fe y compromiso que un cónyuge profesa por el otro. Muchos problemas de comunicación, de intimidad, y de convivencia se evitan si ese voto de confianza y la decisión de amar al otro,  pronunciado el día del matrimonio, se sigue usando y fortaleciendo cada día, y ante cada situación. Por eso vale la pena explorar el sentido y el valor práctico de este elemento tan importante para su matrimonio.

Valores en común

Uno de los elementos que más contribuyen a la armonía y estabilidad de una pareja son las valores que tienen en común. Ellos son como el tesoro del cual se nutren las decisiones diarias, tanto para la vida de pareja como para el manejo del dinero, la crianza de los hijos, las relaciones con las familias respectivas, etc. En fin, el poder de este tesoro es enorme y es algo que puede aprenderse a usar y a enriquecer, como se verá aquí.

La comunicación

Aprendemos a habar en los primeros años de nuestra vida, pero aprendemos a comunicarnos a lo largo de ella y en la medida que descubrimos que no todas las personas entienden las cosas de la forma que cada cual lo hace, ni se expresan a través de los mismos medios. Unos son más espontáneos, otros reservados. Unos usan palabras, otros gestos o acciones para dar a conocer sus sentimientos. Muchas dificultades que hacen que las parejas se disgusten o digan “es que no me entiende”, etc., probablemente tienen su origen en estas diferencias de comunicación. Descubrir la forma de comunicación de su pareja y la mejor forma para expresarle los sentimientos les será por eso de gran ayuda.

Herramientas para la solución de conflictos

Discrepar en opiniones o puntos de vista es normal. Pero para que estas diferencias no sean  la ocasión de un conflicto y mucho menos de una crisis matrimonial, se requiere aprender las técnicas de comunicación y solución de conflictos. Este aprendizaje es conveniente para todos pues, aunque a veces tendemos a imaginar que el problema es del otro, es claro que comunicarse es un arte con técnicas muy variadas, y cada persona es un mundo que vale la pena aprender a descifrar y conquistar desde su particularidad.

Espiritualidad y Fe

Hablando de recursos para un matrimonio feliz debemos considerar de manera muy especial lo que Dios aporta a nuestros matrimonios y relaciones afectivas. El es el Amor y su fuente. Por eso, aprender a amar no es otra cosa que aprender a escuchar la voluntad de Dios y seguirla, en nuestra vida personal y de pareja. Y cuando este camino de búsqueda del amor verdadero o espiritualidad es un empreño que los dos cónyuges quieren experimentar juntos, grandes bendiciones se hacen presente en la vida de pareja. Por eso, ya sea que estén pasando por un momento difícil de su relación, o que deseen conservar la felicidad que ahora experimentan, aprender a desarrollar la espiritualidad fortalecerá sin duda su amor.

Dra. EULALIA GUZMAN PACHON – Psicóloga

Las consecuencias de los fracasos matrimoniales

Quiero presentar una síntesis de un reciente informe realizado por investigadores especializados en temas de matrimonio y familia que muestra las grandes desventajas provocadas por la desintegración familiar en los Estados Unidos y que lo pudiéramos aplicar para nuestro país, algo que trae consigo numerosas consecuencias negativas para los individuos y la sociedad en general.  Esta es una de las principales conclusiones de un reciente estudio del National Marriage Report y titulado: “El estado de nuestros matrimonios: La Salud Social de Matrimonio en América 2007” y dado a conocer por el padre John Flynn.

Mitos

El informe contesta a algunos mitos que suelen utilizar las fuerzas anti familia. El primer mito es que vivir juntos antes del matrimonio es útil para saber si la pareja podrá durar, evitando así un mal matrimonio y un eventual divorcio.  Esto no tiene apoyo alguno en los hechos, observa el informe. “De hecho, evidencias sustanciales indican que quienes viven juntos antes del matrimonio es más probable que rompan después de casarse”, comenta el informe.

El informe admite que hay diversas opiniones sobre la interpretación de los datos, pero atendiendo a un mínimo común de los autores concluyen: “Lo que se puede decir que es cierto es que no se han encontrado todavía evidencias de que quienes cohabitan antes del matrimonio tienen matrimonios más sólidos que los que no”.

El segundo mito refutado por el informe es la afirmación de que aunque se casen menos, quienes se casan tienen un matrimonio de mejor calidad.  No es así, “las mejores evidencias disponibles sobre el tema” muestran un declive en los últimos 25 años en el número tanto de hombres como de mujeres que afirman que sus matrimonios son “muy felices”.

Papel educativo

El informe también revela una creciente división social cuando se trata del matrimonio.  Entre quienes han recibido una educación universitaria la institución del matrimonio se ha robustecido en el último par de décadas.  Actualmente, las mujeres con estudios universitarios tienen un índice más alto que el resto de la población, y también son menos favorables al divorcio que las mujeres con menos educación.

Además, entre quienes retrasan la edad de casarse a más allá de la treintena, las mujeres con estudios universitarios son las únicas propensas a tener hijos después de casarse en vez de antes.  Hay, por tanto, una creciente “división matrimonial” en Norteamérica, observa el informe.  Esto se debe a la combinación de un declive continu7o en el índice de matrimonio y un creciente porcentaje de nacimientos fuera del matrimonio.  En el año 2000. El 40% de las madres que habían abandonado sus estudios vivían sin sus maridos, en comparación con el 12% de las que habían logrado graduarse, indica el informe.

Después de alcanzar su máximo a principios de los ochenta, el divorcio ha descendido de forma moderada.  En general, la probabilidad de que un primer matrimonio acabe en divorcio o separación permanece entre el 40% y el 50%.  El riesgo de divorcio, no obstante, varía ampliamente.  La probabilidad de divorciarse es mucho más alta entre quienes son pobres, entre personas que abandonaron sus estudios, y entre parejas que se casaron antes de los

Veinte. Las parejas que tienen familias con un historial de divorcios, así como las que no tienen afiliación religiosa, son también más propensas a divorciarse.

Las ventajas económicas del matrimonio

Además de las consecuencias personales, la quiebra del matrimonio y la vida familiar en las últimas décadas ha tenido un grave impacto económico.  Una sección del informe considera las ventajas económicas del matrimonio para la sociedad.  “Las parejas casadas crean, de media, más activos económicos que los creados por parejas similares solteras en cohabitación”, sostiene el informe.  Las parejas casadas viven en forma más frugal, si se compara.  Los hombres tienden también a ser más productivos económicamente tras el matrimo9nio, ganando, con educación e historial laboral similar, entre un 10% y un 40% más que cuando eran solteros.

El aumento del divorcio también ha dado lugar a más desigualdad y pobreza.  Sl informe apunta que los resultados de muchas investigaciones han demostrado que tanto el divorcio como el criar a los hijos fuera del matrimonio aumentan la pobreza infantil.

El divorcio también significa costos más altos para los gobiernos, debido a factores como los gastos sociales y el aumento de la delincuencia juvenil.  Los 1.4 millones de divorcios del 2002 en Estados Unidos se estima que han costado a los contribuyentes más de 30.000 millones de dólares, afirma el informe.

Invertir la tendencia

Uno de los investigadores se pregunta también como podría repararse la quiebra en el matrimonio y la familia.  Una forma de hacerlo es a través de una transformación cultural gracias a la religión.  Con el paso de los años, continúa Popenoe, los Estados Unidos y otros países se han vuelto cada vez más laicistas e individualistas.  Este es el caso en particular de los jóvenes.

Robustecer la religión y la familia es uno de los temas comunes de Benedicto XVI.  El Pontífice afirmaba que “la Iglesia promueve que la familia sea de verdad el ámbito donde la persona nace, crece y se educa para la vida, y donde los padres, amando con ternura a sus hijos, los van preparando para unas sanas relaciones interpersonales que encarnen los valores morales y humanos en medio de una sociedad tan marcada por el hedonismo o la indiferencia religiosa”.

Más recientemente, al responder el 1 de septiembre a las personas planteadas por los jóvenes reunidos con el Papa en Loreto, Italia, Benedicto XVI indicaba que la marginalización que afecta a tantas personas de hoy se debe en parte a la desintegración familiar.  La familia, apuntaba, “no sólo debería ser un lugar donde se  encuentren las generaciones, sino también donde se aprenda a vivir, donde se aprendan las virtudes esenciales para la vida, está desintegrada, se encuentra en peligro”.

Necesitamos asegurarnos de que la familia sobrevivía y esté una vez más en el centro de la sociedad, urgía el Papa.

Ojala en este nuevo año todas las parejas de la comunidad base, servidores y miembros  de nuestra querida comunidad  “Alegría” pudiéramos comprometernos con renovado fervor en nuestra bella tarea de anunciadores de la buena noticia del amor conyugal y familiar.  Ese sería nuestro granito de arena para construir un mundo mejor.

Los recuerdo a todos en mi oración y los entrego a los corazones amantes de Jesús y de María.

P. Raúl Téllez V. CJM

Pastoral Familiar de Dios

rtellezv@hotmail.com

El Matrimonio es una vocación

 

Estamos  acostumbrados  a afirmar que la vocación es un asunto que le compete sólo a algunas personas como los sacerdotes y los religiosos o las religiosas. Al contrario, San Pablo escribiendo a todos los cristianos de Efeso dice sencillamente así:  “Los exhorto, pues, yo, prisionero por el Señor, a que vivan de una manera digna de la vocación con que han sido llamados” (Ef 4,1). Esta dimensión vocacional del matrimonio cristiano es una novedad en la que insiste la Iglesia de hoy.

Cuando se habla del matrimonio como un proyecto, la afirmación es aceptada por la mayoría.  Esto se sabe:  el proyectar la vida de pareja es un llamado a la libertad de dos personas, el deseo de afrontar el futuro con ojos abiertos, tal vez con un poco de riesgo, pero siempre con los pies bien puestos sobre la tierra, es decir, con un sano realismo.

Pero la vocación es otra cosa.  Es una palabra que permite ver a Dios en  medio de la decisión  que toman  los novios y futuros esposos.  Algunos podrían objetar “pero por qué entra Dios en nuestro amor? O en nuestra decisión de ser pareja?  Otros podrían decir: “Nosotros nos hemos conocido en un modo totalmente casual en el trabajo, en una discoteca, en un paseo o en una reunión familiar. Entonces, es propiamente Dios quien nos ha hecho encontrar?”.

Muchas parejas no pueden señalar en el tiempo, el instante preciso en que nació la intuición o la certeza de ser hechos el uno para el otro. El nacimiento del  amor que une a dos personas es en el fondo un misterio. Es cierto que la pareja en el camino que van haciendo poco a poco se dan cuenta del propósito de un común proyecto de vida.  Pero para una persona de fe, Dios obra y nos pide tomar conciencia que el compromiso del matrimonio es una respuesta, no sólo del hombre hacia la mujer, sino también es una respuesta de los dos a Dios que los llama.

Justamente las parejas creyentes podrán decir:  “Dios nos ha hecho encontrar, para construir junto un proyecto de vida, para realizar una misión en la Iglesia y en el mundo”.  Las implicaciones de esta conciencia vocacional del matrimonio cristiano son diversas:

– El matrimonio no es un simple “organizar la vida” como sueñan algunos jóvenes y recomiendan sus padres.  Tampoco es una experiencia privada o individual de dos personas que se quieren mucho.

– El matrimonio cristiano es el camino más común para una plena realización personal, en el don de sí hacia la otra persona.  Hombre y mujer no se usan, se entregan y en donarse totalmente se re-encuentran a sí mismos.  “Y se hacen una sola carne” (Gn 2, 24)

– El matrimonio-vocación es un acontecimiento personal y comunitario.  Se llega a ser marido y mujer en una comunidad cristiana, de frente a la cual y a su ministro se asumen unos compromisos concretos.

– El matrimonio, como respuesta a una llamada, significa sobretodo que en la nueva casa en la que se inicia la vida de los esposos, Dios no puede faltar.   Él es la fuente del amor, de la vida; Él es la insustituible presencia que acompaña un camino de sueños y de momentos gratificantes, pero, no sin dificultades y cansancios.  En conclusión, se necesitan ser tres para casarse, para no condenar el amor a la corta duración de sólo los recursos humanos o la inestabilidad de los sentimientos.

El matrimonio no es un simple remedio a las debilidades humanas y afectivas, sino ante todo, un llamado a vivir la plenitud de la vida cristiana en pareja. Una vida auténticamente humana y humanizadora, centrada en Cristo y que transparenta progresivamente las virtudes de la fe, la esperanza y el amor.  La vocación cristiana nace en el bautismo y asume una forma adulta en el matrimonio, gracias a la vida de recíproca, exclusiva y permanente entrega de los cónyuges.  Esto supone que los dos sean personas de oración, con un nivel de madurez humana que los haga capaces de compromisos y tenacidad en lo momentos de crisis.  Aquí es donde los esposos necesitan una espiritualidad que sepa integrar la oración y la realidad conyugal y familiar. Lo afirma muy bellamente el Concilio Vaticano II:

“Para cumplir con constancia los deberes de esta vocación cristiana, se requiere una insigne virtud; por eso los esposos, fortalecidos por la gracia para la vida santa, cultivarán y  pedirán en la oración con asiduidad, la firmeza del amor, la magnanimidad y el espíritu de sacrificio. (GS n. 49b)”

Espero que muchos de ustedes estén aprovechando el libro “La espiritualidad conyugal en perspectiva latinoamericana.  Evolución doctrinal, fundamentación antropológica – bíblica –  teológica y  perspectivas pastorales”.  Es un aporte para todas la parejas que quieran tomar en serio su vida matrimonial como un camino a la santidad.

A todos los recuerdos en mi oración y los entrego a los corazones amantes de Jesús y de María,

P. Raúl Téllez V. CJM

Pastoral Familiar Minuto de Dios

rtellezv@hotmail.com

 

El Perdón

 

Tratar de la  reconciliación y del perdón es referirse a una hermosa tarea,cargada de responsabilidad y deseos de bien y de paz, con los que siempre,nos encontramos en deuda. Si miramos nuestra historia, existen muchas situaciones personales y colectivas de perdón dado o de perdón recibido. Hay muchas formas de expresarlo y realizarlo y muchas intensidades en  Vivirlo.    Se puede afirmar que así como un matrimonio descubre su sinsentido en la historia de sufrimiento, que engendra el egoísmo, el corazón endurecido (cfr.Mt 19,8) y la injusticia y conduce a la división y el conflicto, de igual modo encuentra su sentido en la historia del perdón y la reconciliación, que conduce a la paz interior y exterior, a la convivencia tolerante y pacífica.

Por eso, uno de los más bellos ministerios que se ha encomendado a la pastoral Familiar, a los presbíteros y agentes de pastoral, y, a todos los miembros de la comunidad cristiana es precisamente el de la reconciliación.   En cada confesión sacramental, en cada ceremonia de reconciliación y sanación interior que tenemos en los grupos y comunidades de parejas, en cada asesoría familiar o cuando escuchamos o aconsejamos a alguna pareja en dificultades, resuena la palabra de San Pablo.

Porque en Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, sino poniendo en nuestros labios la palabra de la reconciliación. Somos, pues, embajadores, como si Dios exhortara Por medio de nosotros. En nombre de Cristo les suplicamos: ¡reconcíliense con Dios!(2″Co5,19-20)

El cristiano sostiene que Cristo es el único camino real de reconciliación, porque en El ya se ha realizado, por su muerte y por su cruz, de modo único e

irrepetible,  la reconciliación a la que  aspiramos.  No puede haber reconciliación con uno mismo, con la pareja y los demás, si no hay reconciliación con Dios y viceversa.

 

Tomado del libro “La Espiritualidad Conyugal en Perspectiva Latinoamericana” a la luz del Magisterio Conciliar y Pontificio más reciente.

Autor: P. Raúl N. Téllez V. CJM

 

El Señor está cercano a quien tiene el corazón herido (Sal 34,19)

Este es el título de una Carta Pastoral que el Cardenal Arzobispo de Milán, Dionigi Tettamanzi, le envió a los esposos en situación de separación, divorcio y nueva unión, el seis de enero del 2008 . Es un deseo especial de este Pastor y Maestro de sentirse muy cercano a esta clase de parejas y busca un diálogo abierto y sencillo; para compartir las alegrías y la fatiga de su caminar en la fe; para intentar escuchar algunas inquietudes de su vivencia cotidiana;  para dejarse interpelar de algunas de sus preguntas; para confiar los sentimientos y deseos que el Cardenal alimenta en su corazón por estas parejas, que se pueden sentir olvidadas e ignoradas por la Iglesia.

Algunas divorciados han tenido experiencias desagradables en relación con la Iglesia Católica: no se han sentido comprendidos en una situación ya difícil y dolorosa de por sí; no han encontrado, quizás, alguno dispuesto a escuchar y ayudar; muchas veces han sentido palabras que tienes el sabor de un juicio sin misericordia o de una condena si posibilidad  de apelación. Y han podido alimentar el pensamiento de ser  abandonados o rechazados por la Iglesia Madre.

La primera cosa que les dice el Cardenal Dionigi es esta:  “La Iglesia no los ha olvidado.  Tanto menos los rechaza o los considera indignos”.  Y recuerda las palabras de Juan Pablo II dirigidas a las familias provenientes de todo el mundo en ocasión del jubileo en el año 2000:  “De frente a tantas familias destruidas, la Iglesia se siente llamada no a expresar un juicio severo y distante, sino a introducir en los pliegues de tantos dramas humanos la luz de la Palabra de Dios, acompañada del testimonio de su misericordia”.

Como cristianos sentimos por estas parejas un afecto particular, como aquél de un padre que tiene más atención y cuidado por el hijo que está en dificultades y sufre, o el afecto de hermanos que nos sostienen con mayor delicadeza y profundidad, después que por mucho tiempo se han fatigado en el comprenderse y hablarse abiertamente.

El cardenal Tettamanzi, como hombre de Iglesia, reconoce que la decisión de  poner fin a una relación matrimonial no debería ser tomada con facilidad, tanto menos con ligereza.  “Ha estado un paso sufrido de sus vidas, un hecho que los ha interrogado profundamente sobre el por qué del fracaso de aquel proyecto de vida en el cual habían creído y por el cual habían invertido muchas energías”.

Ciertamente la de decisión de este paso dejas heridas que se curan con mucha fatiga; surgen las preguntas y los reproches  sobre en quién recae la responsabilidad; se siente el dolor de sentirse traicionado en la confianza puesta en el compañero-a que se había escogido para toda la vida;  se siente dominado por un sentido de inadecuación hacia los hijos, involucrados en un sufrimiento del cual ellos no tienen ninguna responsabilidad.

El fin de un matrimonio es también para la Iglesia motivo de sufrimiento y fuente de grandes interrogantes. Cuando esto sucede a las parejas que habían celebrado su alianza nupcial en la comunidad cristiana, viviéndola como un sacramento,  con la preparación debida, el acompañamiento y la oración: ¿por qué el Señor permite que tenga que romperse aquél vínculo que es el gran “signo eficaz” que hace presente en el mundo el amor mismo de Dios, un amor total, indestructible, fiel y fecundo, como el amor de Cristo por nosotros?  La Iglesia, en estas circunstancias, se encuentra en un cierto sentido empobrecida, privada de un signo luminoso que debía servirle de alegría y de consolación.

El Cardenal afirma que conoce estas inquietudes que expresan un dolor y una herida que tocan íntimamente a estas parejas y a toda la comunidad eclesial.

En el próximo editorial presentaré los principales apartados de esta importante Carta Pastoral:  – De cara a la decisión de separarse. – No a la resignación. – La Palabra de la Cruz. – ¿Hay un lugar para ustedes en la Iglesia?  – La Palabra del Señor sobre el Matrimonio. – En el corazón de la vida de fe en el signo de la esperanza. – El Señor, que esta en medio de nosotros, les está cercano.

Los recuerdo a todos en mi oración y los entrego a los corazones amantes de Jesús y de María,

P. Raúl Téllez V. CJM

Director Pastoral Familiar “Minuto de Dios”

rtellezv@hotmail.com